jueves, 13 de junio de 2019

El sindicato de policía Yiddish, The Yiddish Policemen's Union, Michael Chabon


Resultado de imagen de el sindicato yiddish chabonComo llevo tiempo sin visitaros me entretengo más de lo normal mirando los libros que he leído últimamente y pensando sobre qué me apetece escribir. Descubro que sobre nada. La nada, el vacío. Leo un artículo sobre los microbios que hay en las pantallas de los móviles y comento en voz alta que lo que nos faltaba, quedarnos sin la máquina del noser. Así que miro el ebook y me decido entre: El sindicato de policía Yiddish, de Michael Chabon; Cuatro por cuatro, de Sara Mesa; Lincoln en el Bardo, de George Saunders; De música ligera, de Aixa de la Cruz o Amor fou, de Marta Sanz, y descubro con estupor que recuerdo solo pinceladas de las tramas mientras escribo esto, que, en realidad, los libros no son más que otra de mis adicciones, como los mail del trabajo en el Smart. Así que, ciego, mi dedo elige a Chabon.

domingo, 19 de mayo de 2019

Fractura, Andrés Neuman


Resultado de imagen de fractura neumanSe producen fracturas en la vida, en el devenir de la vida. No es una cronología lineal, ni todo está previsto de antemano, más bien es un continuo de alternancias que produce sucesos extraordinarios e inesperados. La vida es una realidad a la que no podemos renunciar, en principio, porque aunque renunciemos vivimos, a menos que decidamos acabar con la vida, en ese caso desaparece, se esfuma es no-vida, no nos interesa; es el paso a las otras dimensiones, a las otras alternativas, a las otras vidas. Por eso se producen acciones, aventuras, hechos que, en ocasiones, alteran el marco de expectativas y, en consecuencia, nuestra percepción. Es entonces cuando debemos dejar la mente en blanco, cuando debemos ver qué hay de proyección en lo que ocurre, cuanto de nuestra sombra, cuanto de lo que esperábamos se produce o no y entonces, solo entonces, valorar lo acontecido y así, en la mayoría de casos, nos daremos cuenta de que los demás no nos decepcionan, no, nos decepcionamos nosotros a nosotros mismos.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Serotonina, Sérotonine, Michel Houellebecq

Resultado de imagen de houellebecq serotoninaQuería haber escrito tres entradas, al menos al mes, pero la desidia me lo impide, una descorazonadora desidia que me invade y me lleva a una inacción preocupante. Me sigo excitando con cada lectura, lo reconozco, y mi ritmo es adecuado, pero ponerme a escribiros, escribir, sobre lo que pienso o siento con cada una de ellas cada vez me resulta más complejo, diría, si no fuera porque lo considero muy cursi, insoportable. Pero muchas cosas me resultan insoportables, para qué engañarme: moverme, entrenar, escribir, dirigir, enseñar, disfrutar, amar, odiar, ser, no ser. La vida es difícil siendo muy fácil, por eso, a veces, el vacío.

lunes, 22 de abril de 2019

Feliz final, Isaac Rosa



Resultado de imagen de feliz finalTanta lluvia anega los corazones y hace que el cuerpo se calme. Queremos las vacaciones para hacer, cuando en nuestra vida hacemos de manera constante: trabajamos, llevamos los hijos, cuidamos la casa; es una vorágine agotadora que necesitamos prolongar cuando llegan las vacaciones y buscamos aventura, caminar, hacer el deporte que no hacemos o comer lo que no comemos. Es agotador. La lluvia, pues, nos recoge, nos lleva a nosotros mismos e, incluso, algunos llegan a leer medio libro, ese medio  libro que nunca acabarán de leer pero que les estimula como si fuera subir a la cima del Mont Blanc.

miércoles, 10 de abril de 2019

Hambre, Sult Knut Hamsun

Resultado de imagen de hambre hamsunEstoy a punto de matarme. La afirmación es mucho más prosaica que un grito desesperado por la vida, hecho que no desmerece el que pueda hacer un grito más o menos potente por la vida, ya que, en tiempos de eutanasia, o al menos lo ficcional del debate sobre la eutanasia, el suicidio o el suicidio asistido no están entre mis prioridades vitales. Un accidente te cambia, debería hacerlo, sin embargo no siento nada especial más allá del dolor físico, de la imposibilidad de hacer como un día ordinario, por eso, tal vez, ya debería brindar al sol: se acabó, al menos por un tiempo, el día de la marmota, la salud física y la anomia vital porque te escuchas mucho más, estás atento a la posición en que debes acostarte o sentarte, en el fondo, te cambia la pequeña vida, pero ¿y la grande? Un accidente, reitero, debería ser un aviso del cosmos para que te recodifiques, para que des gracias por vivir la vida, por despertarte, respirar o mirar con ojos de adolescente las cosas que, todavía, puedan sorprenderte, pero no siento nada especial, no he entrado en una dinámica literaria de autoafirmación o reconstrucción. Soy el mismo, pero jodido.

lunes, 18 de marzo de 2019

Hijo de satanás, Septuagenarian Stew: Stories & Poems Charles Bukowski


Resultado de imagen de hijo de satanás bukowskiMañana es el día del padre, me emociona la capacidad del márquetin moderno para poner el punto sobre algo que debería ser normalidad, es decir, relaciones paterno filiales sanas. Sin embargo es del gusto de la industria, esa mano  negra entrañable que nos gobierna, al menos, desde hace ciento cincuenta años, el inventar el día de, después promocionarlo y, para acabar, obligar con sutil amenaza de ser un ser anti social, consumir como si no hubiera mañana, posiblemente no lo haya, pero, ¡qué coño! a mí me importa una higa de las buenas. Uno de los regalos estrella, por seguir el discurso, es un libro, objeto de veneración, casi mítico, objeto, repito, dotado de un carácter místico e inalcanzable que se ofrece tal tesoro maya y que el padre, ser comprensivo, recibe con éxtasis teresiano porque quedará divino en su estantería de premios planeta y, si es muy mayor, en la colección completa del reader digest, obra de referencia en los anales de la literatura.

jueves, 28 de febrero de 2019

Diario de una vagabunda, 放浪記 Horoki, Fumiko Hayashi

Resultado de imagen de diario de una vagabundaA veces tengo un deseo irrefrenable de abandonar el blog, pero como tengo el deseo de abandonar el trabajo, la vida o el territorio, como tengo ganas de abandonar a los amigos, los hijos o las aficiones. El blog me devora sin hacer absolutamente nada, me fagocita con una lentitud exasperante y dolorosa porque es insaciable como lo puede ser la vida, el trabajo, los hijos o los amigos: has de estar siempre a tope, sin errores, satisfaciendo necesidades que no sabes muy bien cómo llegaron a tu vida, pero que están tan presentes como el hecho de cenar o de ir en bicicleta. Es una obligación hacia mí mismo, imagino como lo demás, una decisión que tomo consciente y sin esperar nada a cambio, pero en realidad, ¿quién no espera nada a cambio?