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23 abril 2020

El sentido de un final, The Sense of an Ending, Julian Barnes


Es posible que este sea un tiempo de reencuentro, de explorar los recodos de la memoria y reconstruirla como mejor nos convenga. Así los recuerdos son nuestro repositorio particular de vivencias, un pozo en que se revuelven incómodos momentos, situaciones que creemos haber experimentado con una nitidez que nos abruma y parecen indelebles en nuestra alma, pero no es así querido lector, en absoluto, la sorpresa del destello, el dolor en el vientre o las apreturas del corazón no son más que un puzle reconstruido, rehecho a nuestra imagen y semejanza para que encaje con nuestra alegría o nuestro dolor. ¿Significa esto que los hechos no han ocurrido, que no los hemos experimentado, que no nos han alegrado, dolido, marcado o lastrado? En absoluto, han pasado, han ocurrido, nos han salvado, enamorado o hundido, pero nuestros recuerdos son el resultado necesario de una reformulación manipulada por el ego, si no, no podríamos vivir. O sí, pero no podemos olvidar que la perspectiva de algo es poliédrica, multivariable y nosotros solo experimentamos lo que nuestro cerebro está preparado para asimilar, o no. El recuerdo, como veis, es pura contradicción, incluso su explicación.

08 agosto 2017

El ruido del tiempo, The Noise of Time Julian Barnes


Hace tiempo que no entraba en el blog, no por que no tenga ganas, las tengo, sino porque tanto escribir, tanto leer no me dejan tiempo para respirar lo que me gusta, la literatura, no tanto como crítico, he escrito y conferenciado sobre el canon y Chirbes, ergo algo de felicidad me queda, sino como lector, como letra herido, como parásito de las letras. Leo, no se puede vivir sin leer, no nos engañemos, podemos vivir en un sofá viendo diez horas de televisión diaria, claro, comer, cagar y dormir, si podemos después de la ausencia de ejercicio físico, sin embargo siempre he pensado que eso no es vivir, es pasar, es deambular en silencio por un mundo, por otra parte, lleno de ruidos y desconciertos.

13 agosto 2012

El loro de Flaubert, Julian Barnes


Imaginemos que paseando por Rouen vemos a unos magrebíes jugando a la petanca junto a la escultura de Flaubert. Imaginemos que esa estatua no es original y que existen, al menos, tres copias de la copia. Imaginemos que nos acercamos a los dos museos Flaubert y descubrimos que el famoso loro que le acompañó junto a su escritorio, está duplicado. ¿Cuál será el original? En realidad, ¿alguno es el original? Imaginemos que nos interesa un escritor que no quiere que nos interesemos por él, es más, dejó dicho que no nos interesáramos por él, imaginemos que iniciamos la aventura de conocer a otra persona de la que, en realidad, solo conocemos sus obras. ¿Estamos ante una biografía poco convencional d alguien que no quiso que hicieran biografías?