Mostrando entradas con la etiqueta Libro Best Seller. Mostrar todas las entradas
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06 agosto 2026

El albatros negro, María Oruña

En pleno verano, cuando el calor nos golpea sin piedad y la realidad se empeña en derretirnos, lo único que uno desea es descansar de alguna manera, aunque cada cual entienda el descanso como pueda. Algunos optan por vivir en el búnker del aire acondicionado y convierten sus vacaciones, si las tienen, en una forma de encierro amable, casi uterino: salen apenas a comprar, consumen televisión con la persiana bajada y, en el mejor de los casos, leen algo. Otros, más temerarios o confiados en la resistencia humana, se lanzan a piscinas y playas, donde la estancia de todo un día se convierte en una aventura climática, social y casi espiritual: buscar una sombra, defenderla como territorio conquistado, decidir si uno se entrega al sol con bronceadores, gorras y resignación, o si prefiere colocarse bajo una sombrilla y abrir un libro. Es verdad que hoy mucha gente escoge el móvil, siempre algo breve, siempre algo que no exija demasiada permanencia: el vídeo viral de TikTok, el gesto absurdo, el postureo imposible de quienes, pasando el mismo calor que nosotros, parecen empeñados en demostrar en Instagram una felicidad aerodinámica, brillante y sospechosa. Pero algunos, trabajemos todavía o disfrutemos apenas de un breve solaz, seguimos prefiriendo la lectura: desconectar de lo digital para que el cambio mental lo provoque un libro, para que sean las palabras, leídas con calma, con pausa, con esa antigua capacidad de diferir el placer, las que nos configuren por dentro. Lo digital también nos cambia el cerebro, claro, pero me temo que lo hace de una manera que no acaba de gustarme nada.

12 junio 2026

Pachinko, Min Jin Lee


Tengo una profesión extraña. Ni soy escritor ni investigador ni ejerzo de filólogo, sin embargo, ejerzo de todas ellas. Mi profesión es una suerte de cajón de sastre en que cabe el estilo, la gramática o la crítica literaria. También la docencia, el asesoramiento técnico o el análisis lector. En esta última me paro. Mi vocación real es la de lector, de disfrutón de la palabra, de entendido en las artes de la ficción. No quiero decir que con las otras facetas no disfrute, para nada, lo que afirmo es que ser un lector profesional, casi lo puedo afirmar sin sonrojarme, es lo que más me satisface. Os lo explico. Ser un lector no agota, te da siempre margen de redimirte de tus pecados cuando has leído una obra sin sustancia y, además, no cobro un duro por ello, acaso, ¿no pensáis que en ese romanticismo decimonónico no se encierra la esencia la de la felicidad?

28 mayo 2026

El último secreto, The Secret of Secrets, Dan Brown

De vez en cuando me gusta adentrarme en los superventas. No diría que sea un vicio adquirido ni una necesidad lectora de primer orden; es, más bien, algo bastante más sencillo: la voluntad de estar al día, de quitarle algo de densidad a las lecturas que suelo frecuentar y de ofrecer también a los lectores de este blog algunos libros que, sin pedir demasiadas explicaciones, puedan hacerles pasar un rato agradable. La verdad es que me ha costado decidirme. Me echaba hacia atrás el volumen, esas muchas páginas que, antes incluso de abrir el libro, ya parecen imponer una especie de compromiso lector; y eso me ha llevado a preguntarme por qué no me acobardan otros libros todavía más voluminosos, más complejos y mucho más densos —Los Sorias, el Quijote, La broma infinita—, libros que exigen atención, resistencia, paciencia e incluso una cierta forma de obediencia intelectual. Ahí estaría, quizá, la reflexión de la entrada de hoy: la literatura no me cansa; la complejidad narrativa y sintáctica, lejos de expulsarme, me propone un reto, una forma de conversación con la inteligencia del texto, con aquello que no se entrega del todo, con la suposición, la demora, la forma, el juego entre quien escribe y quien lee. Sin embargo, también soy capaz de entender que estos libros, los bestsellers, ofrecen otro tipo de disfrute, más inmediato, más industrial si se quiere, menos exigente en apariencia, pero no por ello inútil: una maquinaria narrativa pensada para avanzar, para entretener, para suspender durante unas horas la gravedad del mundo y acompañarnos, por ejemplo, en esos momentos de sol y arena en los que uno no siempre quiere medirse con la literatura, sino dejarse llevar por ella, aunque sea en su versión más funcional, más fabricada, más descaradamente eficaz.

26 enero 2026

Lecciones de química, Lessons in Chemistry, Bonnie Garmus

Estoy algo cansado de leer Los soria, así que busco algo ligero. El cansancio no es que la lectura me canse, en absoluto, sino que es muy larga, requiere esfuerzo y eso, cansa. La voluntad es una virtud importante, es capaz de ayudar a conseguir cosas que parecen difíciles. El tesón, el ser capaz de anteponer el objetivo al camino, entender que los procesos son largos, que la satisfacción, si llega, lo hará tarde, con dificultades muchas veces, es una manera de conocimiento. Sí, entender que diferir un placer es un placer que, necesariamente, no tiene por qué llevar a la felicidad, pero saber, al menos ser conscientes, de que esa disciplina ayuda a ser algo más que masa gris, oye, satisface.

14 enero 2026

Fuego en la garganta, Beatriz Serrano

No soy muy amigo de los súper ventas, lo sabéis, lo sé, sin embargo, eso no significa que no los lea. A lo largo de los años, en este blog, he hablado sobre muchos libros que se han vendido muy bien, libros premiados o libros virales. Hay algo en su concepción que no me gusta, que me hace retraerme, tal vez, el hecho de que trabajan más el argumento, los entresijos de la trama que la propia literatura entendida como dar forma a la palabra. Es algo que me pesa. Pero es cierto que, en ocasiones, las impresiones iniciales y, sobre todo, los prejuicios, dan paso a disfrutar con la lectura. Ocurre como con las películas, gustas como cinéfilo de obras de autor que proponen cosas, pero eso no significa que no lo hagas con un thriller bien construido que te hace pasar una velada de lo más agradable. La literatura es un todo, algo muy heterodoxo. No solo las obras del canon son aquellas que merece la pena leer, no, además hay otras obras que sirven a propósitos muy específicos y cumplen perfectamente su misión.

16 octubre 2025

Los ojos de Mona, Les yeux de mona, Thomas Schlesser

Hay momentos en que se necesita sanar el alma. En ocasiones esto aparece asociado a una cura relacionada con el cuerpo. Entre las soluciones que nos da la literatura, el viaje iniciático es una de ellas. El viaje hacia uno mismo, recorriendo elementos del conocimiento humano, ofrece soluciones que en otros han sido. A veces no buscamos un manual ni una clase magistral, sino un relato que nos tome de la mano y nos saque a caminar. Libros donde el conocimiento no se explica: sucede. Si lo que deseas es un rito de paso netamente espiritual, Siddhartha (Hermann Hesse) es la brújula: breve, diáfano, infalible como un río que enseña sin sermonear. A su lado, El caballero de la armadura oxidada (Robert Fisher) propone una parábola amable sobre soltar defensas y volver a sentir; El alquimista (Paulo Coelho) recuerda que buscar fuera es, al final, encontrarse dentro: fábula sencilla, pero con ese pulso que a veces enciende la voluntad.

15 septiembre 2025

Dioses menores, Small Gods, Terry Pratchett

De vez en cuando nos tenemos que entretener, es un placer reírte y leer libros que, en apariencia, no pretenden más que entretener. En ocasiones es difícil acertar, por ejemplo, en este caso, leo un libro que ayuda a entender un universo literario y, sin saberlo, podría ser que no entendieras la dimensión porque no conoces las tramas. Pero eso no pasa, es decir, que puedes leerlo sin necesidad de conocer ese universo. Genial. La lectura no es solo pensamiento, reflexión y tratar sobre los temas más importante del alma humana, no, la lectura también es divertirse, pasar un buen rato y conseguir que la vida sea menos farragosa.

27 agosto 2025

La cripta de invierno, The Winter Vault, Anne Michaels

En este blog he escrito mucho sobre el superventas (no me gusta la palabra, prefiero bestseller, ya que se aplica en exclusiva a la literatura, no a la música u otros formatos de ocio como los videojuegos). Este tipo de literatura tiene sus códigos y el hecho de conocerlos nos ayuda a identificarla. Su pretensión no es necesariamente literaria, aunque podemos encontrarnos con obras bien escritas, con cierta vocación estética, con literaturidad, claro, pero no es su finalidad. Otro tema es que el autor crea que hace literatura, entendida como obra artística. Sería parecido a lo que pasa con el cine, no es lo mismo El séptimo sello, evidentemente, que Resacón en las Vegas; cada una de esas películas tiene un fin diferente: ambas son películas, una es arte, la otra parte de la industria del entretenimiento, pues eso pasa con este tipo de obras.

30 julio 2025

Un animal salvaje, Joël Dicker

El verano es la época del año que nos ayuda a desconectar, bueno, ayuda a desconectar a los otros, porque yo trabajo. Pero si lo vemos en perspectiva, es una época para leer en la piscina o en la playa, también, con las temperaturas que hay, en el sofá de tu casa, bajo el aire. Lo cierto es que salir, socializar, no apetece nada. Por eso nos dejamos llevar por recomendaciones, artículos más o menos especializados, o lo que es peor, por los comentarios de las redes sociales. El otro día, en una comida de trabajo, una compañera se aventuró a recomendarme varios libros, todos superventas, claro. Me habló de la magnífica escritura, de las tramas tan bien desarrolladas, de la consistencia de los personajes. Nos dejamos influir por las series de televisión y confundimos una historia con literatura. La literatura cuenta historias, pero, necesariamente, las historias no tienen por qué ser literatura. Son los riesgos del calor.

21 mayo 2025

La carretera, Cormac McCarthy

Hay libros que llegan a nosotros y, o bien por una actitud cultureta o bien por una alarma excesiva, no tomamos, los rechazamos o ignoramos. Pasa con libros que se han convertido en películas, como si el hecho cinematográfico fuera un hándicap insalvable que aleja de nosotros una literatura. Pasa con libros de ciencia ficción, bien sea distópica, ciencia con ficción o imaginario de mundos futuros. Pasa porque se puede caer en la tentación de despreciar el género, no darle la importancia que tiene, considerarlo menos. Sí, hay una ciencia ficción de folletín, tópica que se gusta en lo kitsch, pero también hay una ciencia ficción importante que reflexiona sobre el hecho humano: la soledad, la supervivencia, la alienación o la violencia. No debemos caer en prejuicios, debemos disfrutar de la literatura si es buena.

28 abril 2025

El ancho mundo, Le grand monde, Pierre Lemaitre

En ocasiones, el día es lluvioso, querríamos estar en la cama y no levantarnos, al menos yo. Hay gente que gusta de la lluvia, del ambiente mojado con su olor mohoso a tierra. Lo entiendo. No me deprime, pero me he enterado de que soy metereosensible, que la tristeza de los días grises, afecta mi estado general: migraña, ansiedad y cansancio. Nada nuevo, estamos hechos de la materia que configura el universo y eso no puede ser baladí. Otros gustan, como he dicho, de sentirse húmedos, de notar sobre la piel el agua que sí que huele a universo, a vida. A mí me gusta la sensación de tierra mojada, no nos equivoquemos, pero eso no impide que deseara estar leyendo un best seller en la cama, solo, ausente del mundo, de la gente, del ruido que me agobia. Un buen libro, dicen, no. No quiero un buen libro, prefiero una trama, juegos florales y malabarismos sin más pretensión que entretener.

28 enero 2025

El sabor prohibido del jengibre, Hotel on the Corner of Bitter and Sweet, Jamie Ford

 


Dentro de mis contradicciones está la relación que establezco con los best sellers. Es difícil. He escrito mucho sobre el tema, a veces pienso que me puede mi mente cultureta, otras que la soberbia es superior al sentido común. La literatura no deja de nacer como entretenimiento, de verdad que lo pienso, pero desde sus principios hemos caído en la tentación de analizar la vida, al hombre y sus contradicciones, reflejar, en una palabra, las contradicciones y virtudes del hecho de vivir. Pero es entretenimiento. Ha cumplido muy bien su función a lo largo de la historia, claro, pero los medios de comunicación de masas, el cine, la radio, la televisión, han cubierto espacios que antes ocupaban las letras. Así, hoy accedemos a muchos espacios de ocio inmediatos y agradables, que suplen eficientemente el espacio de la narrativa. Yo soy de los que han caído en la trampa, en el engaño infinito del entretenimiento, tal vez por eso, tiendo a buscar una literatura que indague en la vida, más que una literatura que entretenga la vida. Aun así, sigo leyendo, de vez en cuando, libros que cuentan historias, que quieren entretener (cuestión aparte es la intención conseguida o no del escritor, que no siempre está en consonancia al resultado final). Y no hay ningún problema en ello.

29 diciembre 2024

Los escorpiones, Sara Barquinero

 


Las teorías conspiranoicas invaden multitud de espacios públicos, como una marea, facilitadas por la influencia de las redes sociales, el acceso ilimitado a la información y los canales multimedia. Hay postcast, programas de radio, de televisión, amén de las reseñas de multitud de opinadores, que quieren desentrañar la superestructura del poder; para ello, intentan ver lo que subyace a lo aparente, observan, atentos, cualquier desvío imperceptible que rompe con la normalidad. Ese es el fin. Ver lo que no vemos, denunciar lo que nos parecen meras anécdotas de la vida. Vivimos en un mundo interconectado, con tanta información que no tenemos, materialmente, la capacidad para absorberla y procesarla con corrección. Así se abren paso las teorías de la conspiración mundial, del gobierno mundial, de la manipulación sistemática de nuestros cerebros, de los programas goebbelianos de control manipulativo. Haberlas, haylas, no tengo ninguna duda. Soy consciente de que ser mil millonarios no es un fin, es el medio para, cuando se tiene todo, intentar amoldar el mundo a tu imagen y semejanza, demasiado atractiva la idea, golosa.

12 septiembre 2024

Fortuna, Trust. Hernán Díaz

 

El poder es algo que fascina a los hombres. El poder es la capacidad de transformar la voluntad, el destino y el criterio del otro sin su consentimiento, nada más que obedeciendo a parámetros de voluntad. Este concepto, tan weberiano, está poco asumido y lo confundimos con autoridad, con la delegación a los servidores que ejecutan los deseos de quien está en disposición de dar órdenes. Los estados modernos entienden que la única manera de controlar ese poder, tradicionalmente en manos de muy pocos, es con la creación del estado y el imperio de la ley que, de facto, actúa como garante de que el poder, que ha sido depositado de manera indirecta en los gobernantes, se va a ejecutar con garantías y que los actos de autoridad están controlados por el imperio de la ley. Evidentemente, esta ilusión democrática tiene sus fugas de agua, por ejemplo, las democracias no suele ser directas, es más bien un acto interpuesto que deriva en los representantes o los partidos; al fin y al cabo, el ansia de control de los poderes que se contrarrestan. Pero no nos engañemos, es más sencillo que todo esto, como si existiese un estado natural de las cosas, muchas democracias copian los patrones que, tradicionalmente, han ejecutado los poderosos: aniquilar cualquier posibilidad de contrapeso.

07 junio 2023

El enigma de la habitación 622, Joël Dicker


No me acabo de hacer con las nuevas literaturas. Eso no significa que no me gusten o no las lea, significa que la carga ideológica, la culpabilización o la asunción de roles no los acabo de ver. El tema de la inmigración es complejo, el desarraigo, el movimiento a sitios nuevos, la soledad, son temas que se han de tratar, evidentemente, igual que las relaciones familiares que se desprenden de lo que ocurre cuando alguien decide irse. Pero los aspectos que sugieren cancelación o el nuevo y poderoso pensamiento woke no acaban de encontrar su camino porque obvian la libertad del individuo y parecen querer englobarlo todo bajo el manto protector de lo que debe ser que, es curioso, se identifica siempre en un ámbito muy concreto del buenismo bien. Así el inmigrante siempre es víctima, la mujer siempre es víctima, el diferente siempre es víctima, por lo tanto, son susceptibles de abusos. Entiendo que la literatura ha de denunciar, pero algo no funciona, es probable que no lo haga en mi manera de procesar la realidad.

13 noviembre 2022

El origen perdido, Matilde Asensi


Las palabras nos dotan de una capacidad de análisis del mundo diferente, somos capaces de entender lo que no se dice, o de destripar, como los cirujanos, una realidad que a otro se le escapa. Esa capacidad se vuelve en contra cuando se lucha contra el universo o, simplemente, se analiza. Todos sabemos que si nos duele la cabeza nos tomamos un paracetamol, para qué vamos a ir al médico, para eso no hace falta tanta medicina, probablemente nos decimos. Esa soberbia se acaba cuando el dolor de cabeza es persistente y necesitamos a un profesional que determine su alance. Es obvio, no somos médicos. Con la lengua pasa lo mismo, pero despreciamos al médico, la utilizamos todos los días, sin descanso, lo hacemos incluso en nuestros pensamientos íntimos, que se configuran también con palabras; pero cuando se quiere explicar un hecho complejo, la mayoría de los otros no son capaces más que de rascar la superficie, no por falta de inteligencia, sino por falta de palabras que les ayuden a comprender lo intangible. Ahí llega el problema, nuestro problema: no solo vemos lo superficial, sabemos exactamente qué han dicho con sus palabras, les conocemos; y también sabemos su intención, su plan. Eso en un principio abruma, luego se acepta. Desengañaos, no es lo mismo afrontar lo cotidiano leyendo diez mil páginas anuales de literatura que centrarse en lo técnico o en las redes sociales. No solo no vais a ser comprendidos, también vais a ser acusados de manipuladores. Lo dio, despreciamos al médico.

10 septiembre 2022

El caso Alaska Sanders, Joël Dicker

 

La novela policíaca ha ido cambiando y, aunque se centra en un personaje que nuclea las acciones y sirve de epicentro de las tramas, juega con el entorno para convertirla en algo más global. La novela policíaca me gusta más llamarla, cuando sus protagonistas son policías, así, de policías, porque las acciones se desarrollan en la legalidad del sistema y dentro de investigaciones criminales que parten de las unidades policiales. Hay ocasiones en que lo policial es una excusa para presentar un alter héroe, como una duplicación del presunto personaje principal, que es quien en realidad desarrolla la acción y protagoniza los conflictos.

13 mayo 2022

Historia de Shuggie Bain Douglas Stuart

 

La vida es una sucesión infinita de avatares complejos que consiguen que duela el alma. Pensar es un ejercicio arriesgado de equilibrismo, si uno no quiere sentirse abatido por las circunstancias; analizar hasta la extenuación lo que es, lo que fue, consigue romper el círculo virtuoso de, simplemente, vivir dejándose ir. Analizar, reflexionar, quien puede, consigue un efecto liberador, cierto, pero esa disección de cirujano sobre lo que se ha hecho también puede significar que se rompa algo dentro de uno. Esas rupturas, ese “apagar la luz”, o encenderla, puede significar un renacer o una muerte de quien se fue. No todos son capaces de administrar el dolor que produce el alumbramiento que sigue a la revelación, ni mucho menos, la depresión, la tristeza, el duelo, pueden formar bucles irrompibles de los que no es sencillo salir. Todos conocemos a alguien que ha entrado en este proceso transformador: algunos intentan enganchar a los otros como anclajes a una vida que no es; otros se encierran en sí mismos buscando un silencio que no ha sido diseñado para las sociedades occidentales modernas; otros se abandonan y entran en el círculo de la medicación, las drogas o el alcohol. No es fácil ser persona cuando algo se rompe, cierto, pero la vida ocurre todos los días. 

04 agosto 2021

Conquistar el cielo, , Divorare il cielo, Paolo Giordano

 

Hace tiempo que me dedico a vivir la vida sin preocuparme por este blog, por ser fiel a mi compromiso con todas vosotras, con todos los que habéis seguido enganchados este tiempo. Es curioso, entro en las estadísticas de visitas y, sin haber publicado nada en 30 días, triplico las de un mes normal con tres o cuatro entradas, cosas de los robots y de internet, de los indexadores y de los posicionamientos de Google, quiero pensar, pues, que los fantasmas se acercan a los restos de mis pensamientos de una manera ordenada, como en una procesión de cualquier pueblo mediterráneo, con la precisión americana de las nuevas tecnologías, emoción, pero fraude, porque lo a lo que yo me comprometí, es lo que hay, es a traeros mis libros, sí, no aquellos que han configurado mi pasión lectora (os participo que, aunque no he hecho ninguna entrada, he leído unos seis libros), sino los que han ido presentándose en mi vida estos últimos años.

13 febrero 2021

Bienvenida a este mundo, pequeña, Welcome to the World, Baby Girl!, Fannie Flagg

 

No acabo de acostumbrarme a este calor, me desespera, aunque me guste, me acomoda, aunque me altere. En el tiempo oscuro que todo lo absorbe, que todo lo difumina en una indefinición distópica, como si leyésemos una obra menor de Asimov o nos adentráramos en los cómics postapocalípticos de Zona 84 o Totem, el tiempo parece querer darnos una tregua en nuestro sufrimiento, en el dolor de sentirse vivos a pesar de la extrañeza ante la vida, por eso necesitamos la literatura. Leo una entrevista a través del Twiter de Tusquets de Landero a propósito de su nuevo libro (que leeré en breve, como dice Aramburu, de este señor hay que leer hasta la lista de la compra), tan quijotesco siempre, tan cercano a mi inteligencia, la identificación es asombrosa, con lo dicho, pero intuyo que también con lo imaginado, porque Landero no se avergüenza de mostrarnos que la literatura, lo ficcional, puede ser más intenso que la propia vida que hay que vivirla con responsabilidades, con el dolor de la frustración y la equivocación, sin embargo los libros nos despiertan en nuevos mundos, en dimensiones que sabemos ciertas porque estamos leyéndolas, por eso lo son, porque  podemos recrearlas en nuestro cerebro, disfrutarlas, construirlas a nuestro antojo, disfrutar, al fin y al cabo, de nuestro libre albedrío.