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28 noviembre 2024

Pureza, Purity, Jonathan Francen

 


Llevo tanto tiempo con este blog, tantas entradas, tantos libros leídos que me resbalo en mí mismo buscando nuevos temas sobre los que escribir, buscando qué libros pueden interesarme. Es una sensación extraña; sin embargo, cuando me encuentro desencantado o leo que Mendoza dice en Puerto Rico que “Me da igual que la gente no lea, la mayoría de libros son una birria”, podía haber dicho que una basura, me enfrento a mí mismo y al  abismo de miles de libros que todavía no he leído y que no son basura, que merecen ser leídos, escrutados, así me pregunto qué finalidad tiene mi blog, si lo que pretendo realmente es establecer un canon, pero sé que no es así, que no quiero decir a nadie qué leer o qué no leer, solo quiero guardar en la memoria los argumentos, las historias y las dimensiones recreadas por cientos de autores en un momento de su vida, y que, cómo no, han contribuido a recrear un mundo de sensaciones y virtualidad que me ha hecho tal y como soy, pero sigue siendo innegable, no os voy a engañar, que este canon tan particular lo es porque se cimenta en mis lecturas, en las casualidades que me han llevado a cada una de ellas. Puedo contaros que leí Libertad, del mismo autor, porque oí una tertulia con Andrés Amorós y lo que dijo me pareció muy interesante, seguro que ya lo he contado en este espacio, o que me lancé a Miller porque mi amigo Vicente me dijo que era sublime, vi un Trópico en casa y me dije, ya que le he mentido como un bellaco, al menos me lo he de leer, o cómo busco en Internet unas llamas, una Nueva York porque he leído en algún sitio que es un libro excelente y se queda en ciudad en llamas, título poco sugerente.

27 abril 2022

Encrucijadas, Crossroads: A Novel, Jonathan Franzen

 


El laberinto infinito de la vida se transforma cuando menos lo imaginamos, se retuerce, se alarga, se cierra, en cualquier caso debemos seguir caminando con independencia de las dificultades o de las aparentes ventajas de una senda u otra. La vida es una apariencia de sensaciones y de objetivos, de deseos y de expectativas, casi todas ellas son fruto de la incansable labor del ego que nos proporciona una visión más o menos amable de nosotros mismos: ayuda con la configuración de lo percibido, desarrolla nuestra personalidad o cualquier otro aspecto que tenga que ver con las pasiones y lo sentido. Sin embargo, no se enseña a lo fundamental, a saberse hacia dentro, a adentrarse en el abismo de la mismidad, a escucharse, a permanecer en silencio o a objetivar lo que nos llega, así no nos conformamos con lo que tenemos, queremos lo que no, envidiamos o nos sometemos porque necesitamos el confort de la ausencia de frustración, pero experimentar dolor, saber identificar esa frustración y entender que no son más que angustias sobrevenidas ayuda, sin duda. No hay amor más necesario del que nos debemos profesar a nosotros mismos, solo así podremos manifestarlo al prójimo. No necesitamos a nadie, no deberíamos hacerlo, cuando lo entendemos los otros pueden asentarse junto a nosotros o no, y no pasa nada, porque el nosotros como entidad global no existe, somos los unos, compartidos, que con libertad, habitamos espacios y tiempos. Es tan fácil y jodidamente difícil que asusta cuando no estás riendo. 

20 agosto 2013

Las correcciones, The corrections Jonathan Franzen


En mi camino particular por el canon, sigo leyendo sin un rumbo fijo, a mi aire, cuando los libros van viniendo a mí. No me debo a la necesidad de una crítica semanal en ningún diario, sometido a los criterios de tal o cual editorial que necesitan de mi sabiduría para que tal o cual lector se anime a comprar su libro. Yo dejo que los libros vengan a mí sin ton ni son, dejándome influenciar por cualquier comentario, reseña, post o, simplemente, intuición. Leo un libro recién publicado y luego uno del que ya no se tiene noticia, leo un cuento suelto y luego un artículo en el diario, leo por el placer de hacerlo, por la necesidad de hacerlo.



01 mayo 2012

Libertad, Freedom Jonathan Franzen


Imagínate que vas en el coche, hablando, distraído con el paisaje, cansado de toda la jornada laboral, y abstraído en tus cosas. No recuerdo cuáles eran esas cosas, tampoco importa, lo que sí recuerdo es que escuché a
Andrés Amorós haciendo su habitual crítica de libros y habló de Libertad. El título no me llamó a atención, creo que todas las novelas hablan de la libertad del individuo, del personaje por sobrevivir en la obra, sin embargo algo en su tono hizo que prestara atención.