La lectura es un placer indescriptible. Escribir un sufrimiento asumible
10 septiembre 2026
Los Sorias, Alberto Laiseca
27 junio 2025
La llamada, Leila Guerriero
12 septiembre 2024
Fortuna, Trust. Hernán Díaz
El poder es algo que fascina a los hombres. El poder es la capacidad de transformar la voluntad, el destino y el criterio del otro sin su consentimiento, nada más que obedeciendo a parámetros de voluntad. Este concepto, tan weberiano, está poco asumido y lo confundimos con autoridad, con la delegación a los servidores que ejecutan los deseos de quien está en disposición de dar órdenes. Los estados modernos entienden que la única manera de controlar ese poder, tradicionalmente en manos de muy pocos, es con la creación del estado y el imperio de la ley que, de facto, actúa como garante de que el poder, que ha sido depositado de manera indirecta en los gobernantes, se va a ejecutar con garantías y que los actos de autoridad están controlados por el imperio de la ley. Evidentemente, esta ilusión democrática tiene sus fugas de agua, por ejemplo, las democracias no suele ser directas, es más bien un acto interpuesto que deriva en los representantes o los partidos; al fin y al cabo, el ansia de control de los poderes que se contrarrestan. Pero no nos engañemos, es más sencillo que todo esto, como si existiese un estado natural de las cosas, muchas democracias copian los patrones que, tradicionalmente, han ejecutado los poderosos: aniquilar cualquier posibilidad de contrapeso.
27 febrero 2022
Lo de dentro fuera, Mariano Peyrou
Lo de dentro fuera, espacios que invade la voz interior y que se manifiestan en la vida; la poesía tomando la vida para explicarla, para explicarse. Mientras, Rusia invade Ucrania, nunca sabremos si Ucrania existe, o si lo hace la Rusia, si la nación necesita del espacio vital para su expansión, si Ucrania es el solar sobre el que se asienta el imaginario del imperio, pero las voces salen a la luz, lo de dentro fuera, en este caso la nación como sujeto con conciencia, individuo, ¿no? O, tal vez, ¿sujeto? Se me difuminan los límites de la lengua y de los significados filosóficos, no quiero discutir, en todo caso el espíritu requiere el sacrificio para conseguir donde ser, el canto que no acaba, el anhelo enfermo del hombre que se identifica con lo abstracto, intangible, con ese imaginario que se nos acerca tanto a nuestro ficcional literario. La guerra no es una ficción gramatical, seguro, son muertos, son gente que huye, es ausentarse del bienestar, mientras, pero, nosotros nos preocupamos por el precio demencial de los combustibles muertos, que salen del interior al exterior. La metáfora eterna, morir para vivir. Pero los muertos no son extras de una serie de Netlix.
19 mayo 2019
Fractura, Andrés Neuman
05 junio 2018
La uruguaya, Pedro Mairal
Hay ocasiones en que se instala el desánimo, se van las ilusiones por hacer cosas que siempre te han parecido fascinantes y te abandonas a una rutina insoportable. Dar clases de literatura es algo así. Es cierto que podemos encontrar gusto en todo, disfrutar con los momentos, pero la ficción va abandonando las letras para pasar a los espacios indefinidos de la electrónica; no obstante, aún ocurren milagros: sustituimos un examen sobre narrativa por la elaboración de un relato libre de no más de tres caras de folio y, ¡oh, milagro! Aparecen como por ensalmo, historias que estaban guardadas en algún punto remoto de ese universo ficcional en el que yo viví alguna vez cuando me engañaba a mí mismo y pensaba que podía ser escritor. Es vacua la soberbia porque está llena de autoengaño.
09 diciembre 2017
Cuentos completos, Fogwill
El cuento me acompaña siempre, funciona como un estimulo en tiempos de guerra. Cuando estoy cansado de leer una trama, el cuento actúa como revulsivo y me recentra en una lectura concentrada donde el autor acampa a sus anchas. El relato es mucho más difícil de lo que nos pensamos, el espacio juega en contra del autor porque lo determina todo, acaso, ¿cómo es posible contar tanto en una o en una decena de páginas? Se me antoja difícil, requiere concentración y dominio de la técnica literaria, requiere saber qué queremos contar y cómo y, además, a mí particularmente, me resulta mucho más sencillo encontrar los elementos que constituyen al autor.
06 junio 2016
La invención de Morel, Adolfo Bioy Casares
Siempre, como os he comentado, me ha costado Bioy Casares, me ha costado porque había algo en él inquietante, extraño, ciertos matices literarios que lo alejaban de Borges, pero lo acercaban a otra manera de entender la literatura. Ese miedo se ha manifestado en cierta lejanía respecto al autor, hecho que me ha permitido leerlo sin apasionamientos, como si me encontrara con un extraño que me cuenta una historia por fin, después de haberla estado esperando años. Ese es el escritor para mí, un completo extraño presentado por multitud de lectores que me han hablado de sus libros, por artículos, por literaturas queme han permitido acercarme a él.
07 mayo 2016
Distancia de rescate, Samanta Scweblin
Como no puede ser de otra manera voy leyendo nuevos autores, escritores que se acercan al mercado y que yo, algo despistado, voy conociendo por casualidades. Los intelectuales de pro, las grandes mentes pensantes de la crítica dicen, en ocasiones, que la novelística actual es poco más que una mierda, ¡Oh! exclamo para mí, y pienso en los grafitis egipcios, romanos y sumerios, si los hubiera, en que se dice que los jóvenes son peores que sus mayores, ¡ja! Reconozco cierta tentación a pensarlo, quiero creer en el mantra burgués de que la recreación está en los grandes autores clásicos, que no fueron nunca jóvenes, claro, o no tan clásicos, pero remotos, tampoco fueron jóvenes, como si nos debiéramos anclar en literaturas lejanas, o no tan lejanas, pero de inequívoca pátina crítica. No sé, se me ocurre la perra con los siglos de oro, con la novelística decimonónica, con el novecentismo, con los autores de post guerra, con la revolución de los sesenta, ellos nunca fueron jóvenes, claro. Y yo adentrandome en los cincuenta, tan tranquilo, dejándome tentar por las formas, por las inteligencias, voluptuosidades y escrituras, ¿soy tan joven?
12 enero 2016
Diario de la guerra del cerdo, Adolfo Bioy Casares
Es cierto que en ocasiones nos encontramos con alguien y nos comenta que tal autor es fantástico, que es parte de su canon, que su descubrimiento fue algo importante en su vida. Otro tiempo nos encontramos con otra persona que se manifiesta en los mismos términos, que loa y admira a tal autor y es entonces cuando nos peguntamos por las razones por las que nosotros nunca hemos leído nada de tal autor. Parece inverosímil, parece una postura de autismo concienciada y es así como el lector casual de historias saca su artillería para afearte tu mal gusto, tu falta de sensibilidad artística y de decoro, ¿cómo puedes haber leído a fulano y nunca a tal? En el fondo me imagino que es cierto, que tienen razón, que su intelectualismo mal entendido esconde una voluntad didáctica por llevarnos al gozo literario o estético; pero esto pasa con cualquier parcela de la vida: nos solemos creer que nuestro canon, nuestro microuniverso es el único y configura la universalidad absoluta. ¿Existen obras básicas, universalmente aceptables para todo ser humano sobre la tierra? Lo dudo, lo dudo mucho.
18 diciembre 2012
La mano del amo, Tomás Eloy Martínez
¡Y yo que creía que el realismo mágico había pasado de moda! Piensas, mea culpa, que algo no es cuando los grandes gurús de la literatura dicen que algo ha acabado. Lees sesudos tratados sobre el cambio de tendencia, o sobre cómo muere un etilo. Ya no está el realismo de García Márquez, Asturias, Rulfo, Carpentier, de Oneti, fue en un tiempo y ahora hay otra literatura, más trivial o falsamente intelectual, encumbrada por los intereses editoriales, o la crítica que vive de esos intereses. No lo digo yo, lo dicen ellos mismos. Igual la nómina no es correcta, imperdonable para el profesor de literatura, o sí, o no existe un realismo de los fantástico. Me da lo mismo.



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