La realidad se crea. Es como la pregunta que se desprende del hecho de que caiga un árbol en un bosque y no haya nadie alrededor, ¿hace ruido? La literatura da respuesta a estas preguntas a través de la trama, es capaz de imaginar si es cierto o no. No le hace falta reflexionar con temas ontológicos, metafísicos o hermenéuticos, no, simplemente especula con la ficción para crear espacios alternativos que, en el mismo momento en que se proponen, son reales, tan reales, tal vez, como la ficción que muchas personas creen percibir en lo aparentemente real. Tal vez es importante distinguir entre lo material, por ejemplo, ese árbol que ocupa un espacio determinado, y los acontecimientos, eventos, que ocurren y que se interpretan o perciben, por eso hay quien afirma que la realidad supera a la ficción queriendo decir, aventuro, que la ficción solo cubre algún aspecto de lo que se puede crear con la imaginación de quien observa. Me fascina cuando un evento, una afirmación, motiva un discurso diferente, a veces muy diferente, en dos personas que lo escuchan o asisten a él en directo. Me ha pasado muchas veces porque yo también creo y percibo a mi manera, es decir, con mi cultura, mi configuración mental y las posibilidades que puedo tener abiertas, o no, de aceptar dimensiones que no son meramente espacio temporales.
La lectura es un placer indescriptible. Escribir un sufrimiento asumible
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06 noviembre 2025
09 enero 2021
Basilisco, Jon Bilbao
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Imagino que en estos tiempos aciagos, extraños, llenos de incertidumbres y cambios, donde la población vive acojonada, los medios son, en muchos casos, mamporreros de ogros sin alma, la libertad es algo apreciado, no por el concepto en sí, vamos, tampoco nos podemos engañar sobre que todos puedan hacer un uso virtuoso de la misma, porque ni están preparados, ni lo necesitan ni saben cómo hacerlo, esa es realidad, sino porque se sublima como un fin en sí mismo; pero nos engañan una vez más, la libertad solo es para quien a ojos del Gran hermano sabe ejercerla, no para el pobre de espíritu, o el equivocado ideológicamente (la ideología da mucho de sí, sirve para enmascarar cualquier pensamiento, nada más hace falta atribuir al otro los demonios que nos corroen por dentro, así podemos liberarnos de la culpa cuando le deseamos la muerte, el fracaso o las penurias más extremas), debería añadir que ejercerla como el dios de turno manda, por supuesto. Pero esto no deja de ser mi blog, esta mi entrada y puedo hablar de lo que me dé la realísima gana, bueno, o no, depende de los ojos que me estén leyendo.
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