La lectura es un placer indescriptible. Escribir un sufrimiento asumible
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13 agosto 2026
La bailarina, La Danseuse, Patrick Modiano,
A pesar de que en este blog suelo comenzar las entradas con una reflexión más o menos general sobre la vida —esa costumbre tan mía de dar un pequeño rodeo antes de llegar al libro—, no es menos cierto que, en ocasiones, conviene entrar directamente en materia literaria, aunque sea con la elegancia de quien finge que no lo hace. Hace tiempo descubrí que este modo de empezar resultaba más amable, quizá más eficaz, porque había más gente dispuesta a seguir leyendo si antes de hablar de un libro abríamos una puerta, encendíamos una luz o dejábamos caer una idea que pudiera rozarle la vida. Digamos que es una manera sutil, o no tanto, de atraer a quienes podrían convertirse —hermosa ilusión vital— en potenciales lectores. Por eso hoy os hablo de la novela breve, ese género que parece menor solo para quienes confunden la extensión con la profundidad. La novela breve viene de lejos: de la novella italiana, de Boccaccio y sus relatos afilados, de esa tradición renacentista que entiende que una historia no necesita ocupar medio bosque para dejar huella; y ahí, claro, aparece Cervantes, maestro en concretar la acción, elegir lo mollar, apartar lo accesorio y recordar que el lector no siempre tiene que atravesar centenares de páginas para sentir que ha vivido algo verdadero. La brevedad no garantiza la precisión, desde luego; también una novela corta puede divagar, perderse o entretenerse en adornos innecesarios. Pero, por pura exigencia de espacio, se le permiten menos florituras: ha de decir lo que quiere decir con una exactitud casi moral. Por eso me gustan tanto el relato y la novela breve, porque me permiten disfrutar de la literatura sin convertir la lectura en un acto de resistencia, sin exigir ese esfuerzo de la voluntad que a veces uno reserva, con razón, para asuntos mucho menos felices.
19 enero 2015
Los bulevares periféricos, (Los paseos de la circunvalación) Les boulevards de ceinture, Trilogía de la ocupación, Patrick Modiano
Leo en varios blogs sobre libros los diferentes recuentos del año que acaba, 2014, y los retos para el 2015. Me sorprende la cantidad de lectores blogueros que se lamentan por el hecho de haberse leído, tan solo, jajajaja, 47 libros y no los cincuenta previstos, o treinta y seis y no los treinta y siete que se habían propuesto. La literatura no es un reto, es un acto de fe, una solución a nuestras vidas, una reflexión sobre el horizonte intangible que es la existencia. Una lectura es un acto en sí mismo, es algo único, un hecho importantísimo que cambia el universo y, también, por supuesto, a nosotros mismos. Habrá años que leeremos cincuenta libros, otros cien y otros, es posible, solo uno, porque su intensidad, su dificultad, el dolor experimentado no da para más. Pero este vicio absurdo de los retos se extiende como una marea viscosa, como algo descontrolado: twiters con propósitos, lecturas colaborativas, ¡cómo coño se puede leer simultáneamente treinta libros todos al unísono y todos impuestos!, no lo entiendo. La lectura es íntima, un acto necesario de introspección y análisis, que luego, puede compartirse, o no. ¿Retos? Ahora ya nos los impone Zuckerberg, ¿queréis más comentarios?
18 diciembre 2014
La ronda de noche, La ronde de nuit , Trilogía de la ocupación Patrick Modiano
La novela francesa tiene ese carácter filosófico que tanto asusta al lector convencional porque parece tener que hacer un esfuerzo adicional al hecho mismo de la lectura. Sin embargo adentrarse en ella enriquece al lector y le hace enfrentarse a grandes preguntas de una manera más lúdica que la mera lectura filosófica. La traición, los límites de la bondad, la ausencia de una ética convencional, los límites del yo, de la actuación pragmática, se nos van mostrando y, nosotros, lectores, vamos tomando partido, angustiándonos, o reprochando a los personajes sus acciones. Yo me he preguntado en alguna ocasión, ¿qué haría en el caso de una guerra en mi territorio?¿mi actitud sería la de virtuoso occidental que respeta unos valores morales generales?¿Los cruzaría para sobrevivir, yo y los míos? Os aseguro que la respuesta es muy sencilla, ahora bien, la acción, la acción es algo muy diferente, claro.
01 diciembre 2014
Trilogía de la ocupación, El lugar de la estrella, La Place de l'Étoile Patrick Modiano
Irreverente. Esa es la palabra que se me ocurre. La novela, ¿novelle?, camina con inteligencia sobre todos los tópicos del antisemitismo, configurando un sueño orgiástico y atemporal donde se mezclan los tiempos y espacios en una sucesión asombrosa y surrealista, exuberante y maravillosa. ¿Cuándo fue la ocupación? No importa, desde un presente, 1968, se vive esa ocupación por un judío antisemita y sionista, alucinado por la oportunidad de ser en su propia alucinación.
09 agosto 2012
Calle de las tiendas oscuras, Patrick Modiano
La novela francesa siempre me produce prevención, no sé si es excesivamente intelectual o, en realidad, es novela por excelencia.
La trama es muy interesante, alguien que ha perdido su identidad y ha sido recogido por un detective privado, no deja de ser una ilusión, a la jubilación de este, se lanza a la búsqueda incansable de quién ha sido. Así se irá introduciendo en la memoria de los demás y en la seguridad de nuestra memoria, en la perplejidad de nuestros recuerdos que desfiguran lo que no queremos recordar. Guy Roland, irá descubriendo quién puede haber sido, y quién no ha sido, cómo ha vivido, amado y sufrido. A través de las fotografías y de los otros se irá configurando y su memoria irá volviendo como un amigo comprensivo. La crudeza de sus descubrimientos le irán devolviendo lo que perdió en otro tiempo, en un tiempo de zozobra y dolor.
La novela se construye desde los retazos de la memoria y el lector se encuentra cómodo con la paradoja del detective sin identidad que se descubre en cada rincón de la narración. Novela muy interesante que fue premiada en su día con el premio Goncourt. En España la edita Anagrama y aquí os dejo la sinopsis:
Guy Roland es un hombre sin pasado y sin memoria. Ha trabajado durante ocho años en la agencia de detectives del barón Constantin von Hutte, que acaba de jubilarse, y emprende ahora, en esta novela de misterio, un apasionante viaje al pasado tras la pista de su propia identidad perdida. Paso a paso Guy Roland va a reconstruir su historia incierta, cuyas piezas se dispersan por Bora Bora, Nueva York, Vichy o Roma, y cuyos testigos habitan un París que muestra las heridas de su historia reciente. Una novela que nos sitúa ante un yo evanescente, un espectro que trata de volverse corpóreo en un viaje de retorno a un tiempo olvidado. Pero esta búsqueda es también una poderosa reflexión sobre los mecanismos de la ficción, y Calle de las Tiendas Oscuras es una novela (inédita en España y que en su día ganó el Premio Goncourt) sobre la fragilidad de la memoria que, sin duda, perdurará en el recuerdo. «Siempre a la caza de los espectros del pasado, empezando por los de la Ocupación, período tabú de la historia francesa. Y Modiano será el primer gran novelista francés en exorcizarlo» (Delphine Peras, Lire)..
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