La lectura es un placer indescriptible. Escribir un sufrimiento asumible
17 septiembre 2026
La revuelta de las cariátides, Η εξέγερση των Καρυάτιδων, Petros Márkaris
16 julio 2026
La conjura de los suicidas, Η συνωμοσία των αυτοκτονητών, Petros Márkaris
25 junio 2026
1795, Niklas Natt och Dag
24 septiembre 2025
1793 (Trilogía de Estocolmo 1), Niklas Natt och Dag
03 julio 2025
La conciencia de Montalbano, Andrea Camilleri
26 febrero 2025
Riccardino, Andrea Camilleri
Este blog suelo comenzarlo, al menos en los últimos tiempos, con una reflexión sobre aspectos que me sugiere la trama: la vida, las relaciones o la muerte. Son, de alguna manera, mis meditaciones sobre mi propia existencia, el fresco que configura mi pensamiento. De ese modo, la literatura ha ido contribuyendo a conocerme de una manera profunda, sincera. Pero hoy no reflexiono sobre la vida, lo hago sobre Andrea Camilleri, sobre qué ha significado para mí desde la perspectiva lectora. Cuando lo leí por primera vez, lo hice porque mi amiga Maite me pasó una bolsa con unos veinte libros, entre los que estaban los diez primeros de Montalbano. Fue un descubrimiento maravilloso. Me encantaba cogerlos uno a uno, y por las tardes, tumbado en mi cama, me los leía de tirón. Fue recobrar una costumbre de la adolescencia, reencontrarme con una experiencia cercana a la felicidad, me hacía sentir bien. Con el tiempo fui leyendo todos y cada uno de los libros, me reconforté en los personajes arquetípicos, en la experiencia de no necesitar pensar para entender la historia. Entendí que no había ninguna necesidad de presentar una calidad literaria extraordinaria para que yo sintiera el libro como propio. Pero en realidad no era un libro, era una serie completa, han sido 34 libros y este es el último que nos presenta como novela, ya que mi querido Andrea falleció (prometo que a medio plazo os presentaré la última lectura, que ya he hecho, presentada como relatos breves, La conciencia de Montalbano). Ha sido un placer y un honor, es una despedida cariñosa, él pretendía, simplemente, entretenernos, y lo consiguió. Así se pasa a la eternidad.
19 enero 2025
El fuego purificador, A refiner's fire, Donna Leon
02 diciembre 2024
Cosecharás tempestades (So Shall You Reap, 2023) Donna Leon
Programo la entrada y no miro el día, es posible que cuando vea la luz, no sea de actualidad o, sin embargo, siga vigente como una espada de Damocles que ronda un cuello anhelante. La devastación bíblica que veo todos los días en la carretera es difícil de imaginar. Creía, iluso, que las imágenes eran fiel reflejo de lo que ocurría; debí sospechar, no obstante, cuando he hecho descensos temerarios por senderos de montaña en bicicleta, porque las imágenes grabadas en vídeo apenas reflejaban la ansiedad y el peligro que se cernían sobre cada una de las piedras, escalones o trampas de la bajada. Era, la imagen, un mero icono frugal de la tensión, un aperitivo que podías ver en el ordenador sin sentir el más mínimo desasosiego. Algo así ocurre a mi alrededor, algo así ocurre con los responsables políticos cuando los ves en televisión o los escuchas en la radio, son mero aperitivo, apenas un entretenimiento que, si no fuera por el dolor incalculable, el caos gobernante, la pérdida, producirían cierta hilaridad como la que producen los cómicos de televisión: prescindibles, sin gracia y superficiales. Al menos cuando me lanzo cuesta abajo y experimento la sensación de peligro, sé qué estoy haciendo, tomo las riendas y la responsabilidad de mi acto.
26 octubre 2024
Cuarentena, Η τέχνη του τρόμου και άλλα διηγήματα, Petros Márkaris
14 octubre 2024
Dad y se os dará, Give Unto Others; Donna Leon
30 agosto 2024
El cocinero de Alcyon, Il cuoco dell'Alcyon, Andrea Camilleri
17 abril 2023
El método Catalanotti, Andrea Camilleri
Hay pocas cosas tan placenteras como recordar un buen momento. Estos días rememoro una de las sensaciones maravillosas que siempre me han acompañado, la de despertarme, coger un libro nuevo, comenzarlo y acabarlo antes de comer, sin interrupciones, sin preocuparte nada más que por tu placer. En mi infancia, mientras otros gustaban de salir a la calle, jugar al fútbol o hacer de exploradores accidentales, yo disfrutaba metiéndome en la cama, en realidad no salía de ella, cogía un libro y disfrutaba de mil aventuras diferentes, de realidades en las que podía sentirme bien. Un niño con mis problemas, ausente de relaciones, amigos y esas cosas, encontraba un placer infinito en mi mismidad, en ese círculo propio y difícilmente exportable del placer de la literatura. Es un gusto que no me ha abandonado nunca, como sabéis, pero hacía tiempo que no tenía la oportunidad de recordar estas sensaciones, esa libertad, el saber que, de nuevo, me doy la libertad de ser yo mismo.
02 enero 2023
El castillo de Barbazul, Javier Cercas
23 octubre 2022
Seis cuatro, 64 Rokuyon, Hideo Yokoyama
13 agosto 2022
Esclavos del deseo, Transient Desires ,Donna Leon
Hace un calor insoportable, sudo todo el día, caigo en un proceso de desidia complejo, estar cansado es mi estado. Pienso en quien trabaja al sol, en la calle, quien lo hace en una cocina, el que conduce un vehículo y carga y descarga o el que está en el campo, pero no me satisface el dolor ajeno, necesito sentirme bien, sin agobios, en el fondo el egoísmo determina bastante. Mas leer es un ejercicio que uno puede hacer bajo la sombrilla, en la playa, en el sofá de su casa o en la cama, en el metro o en cualquier otro sitio insospechado, incluso en las noches interminables de un hospital. Leer no combate el calor, claro, pero sí la idiocia que vemos en cuanto levantamos un poco la cabeza del móvil.
05 agosto 2022
La red de protección, La rete di protezione, Andrea Camilleri
No me atrevo, en ocasiones, a volver a este blog y escribir sobre lo que siento o leo; es un pudor adolescente que deriva de inseguridades que me agobian; a ¿quién interesa?¿Es posible disfrutar leyendo lo que otros dicen sobre lo que han leído? Pero nada satisface al EGO, se nutre de nuestros miedos, de nuestras inseguridades, es un globo que necesita más energía, más y más, y esta nace de todo lo que creemos que nos merecemos, lo que deseamos o aquello de ser felices eternamente. Escribir no escapa a esto, escribir es, con probabilidad, una prueba definitiva de sucumbir a la tentación del yo o de combatir esa hinchazón de los sentidos. Pero la voz nos habla, nos susurra constantemente al oído, al nuestro.
20 noviembre 2021
Ética para inversores, Ο φόνος είναι χρήμα , Petros Márkaris
Los cambios sociales se suceden a una velocidad vertiginosa, al menos la percepción que nos hacen tener de dichos cambios. Hay un bombardeo mediático que, en ocasiones, me parece planificado, otras creo que hay una mano invisible que mece los hilos del pensamiento colectivo, pero lo que no tengo claro es si esa mano invisible tiene nombre o es simplemente la propia inercia de los mercados; cuando existen intereses contrapuestos, no uno, sino cientos, las fuerzas de los diferentes vectores hacen que la información se encamine por uno u otro lugar, pura física, por eso si hay pocas fuerzas dominantes, como parece, la información va más hacia una dirección. Sin embargo pienso que la manipulación a que nos someten es una constante, pero quiero alertar que la presión psicológica no es siempre la misma, me explico: el mercado tiene la intención de que consumamos, luego sus políticas son en ese sentido; los políticos locales tienden a perpetuarse en el poder porque es su inercia natural, lo del bien público siempre ha sido pura especulación filosófica, no nos engañemos; los estados mueven ficha en las guerras postmodernas que se hacen en las diferentes redes, mas no todas las redes son o tienen la misma tendencia ideológica, pero es cierto que algo hay; el pensamiento woke va arrasándolo todo bajo la premisa, falaz, entiendo, de que se puede cancelar el pasado en vez de estudiarlo y aprender de él; el neopuritanismo, como consecuencia, crea una nueva religión laica que sustituye a la tradicional iglesia de fieles; la economía tiende hacia la socialización controlada de ese mantra tan dieciochesco de todo para el pueblo pero sin el pueblo (ahora, te harán creer que todo emana del pueblo); sistemas impositivos confiscatorios, para eso se han de cargar el mérito y la capacidad por ser una aspiración burguesa, quien más tiene es un privilegiado y debe compartir, como eso no es algo natural, se le confisca parte de su esfuerzo sin tapujos, solidaridad impuesta. Todo es complejo, por eso nacen movimientos que se preguntan qué hacer, cómo hacerlo, para qué hacerlo, qué tipo de sociedad queremos crear, para qué vale el esfuerzo, qué debe de proveer el estado moderno.
15 noviembre 2021
El hombre inquieto, Den orolige mannen, Henning Mankell
Las despedidas las asociamos a las pérdidas. Creemos que despedirnos de algo, o de alguien, lleva inequívocamente a la extinción de la relación, es un finiquito inevitable. Pero no siempre es así. Hay despedidas que son un hasta luego, se necesita aire, se necesita perspectiva o, simplemente, se reivindica un espacio alternativo. Es cierto, no obstante, que hay despedidas que son pérdidas, sobre todo cuando no ha habido despedida. Una pérdida es la ausencia definitiva de lo otro y eso crea una sensación de inseguridad, necesita de duelo: perdemos por la muerte o por los cambios de espacio, perdemos porque desaparece el objeto o parte del objeto o porque decidimos que se desvanezca de nuestras vidas, en todos los casos la momentánea liberación, si la hay, lleva el dolor de la ausencia, menos cuando es una liberación. Por eso, una vez más, la literatura resuelva como nadie este dilema: las pérdidas podemos recuperarlas volviendo a leer el libro que nos ha hecho felices, hasta el infinito si hiciera falta; y las despedidas, bueno, las despedidas son adioses momentáneos, siempre podemos recuperar a nuestro personaje favorito rememorando lo bueno y la felicidad que nos proporcionó a lo largo de nuestra vida.
26 septiembre 2021
La hora de los hipócritas, Η εποχή της υποκρισίας ,Petros Márkaris
09 septiembre 2021
Tirar del hilo, L'altro capo del filo, Andrea Camilleri
En un mundo tan convulso, un mundo en que algunas noticias nos golpean como barras de hierro en una reyerta, pasa desapercibido el drama humano de la emigración, de los movimientos de gente causados por guerras o hambrunas, sí, es terrible, y lo es porque occidente se enfrenta a una paradoja fundamental, casi irresoluble. Los urbanitas, sí, la mayoría vivimos en ciudades o áreas metropolitanas, tenemos una idea parcial, romántica e irreal de la vida y del mundo, lo pasamos todo por el filtro de la corrección social y política despreciando no solo lo que no entendemos, que son muchas cosas, sino también pontificando sobre todo lo que ha de ser. Una ortodoxia identitaria, una estupidez sin límites. Eso nos lleva a olvidarnos de los territorios despoblados, de las subvenciones de supervivencia de actividades ruinosas porque es más fácil así que enfrentarnos al problema de que nuestra profunda estulticia nos ha llevado a preferir vivir como marqueses mientras no veíamos cómo otros seres humanos producían para nosotros a precios de risa, pero eso tiene consecuencias que se llaman geoestratégicas, consecuencias letales porque las personas, en un mundo conectado, pueden querer vivir con dignidad, pecado capital. Paro importante, puestos sin cubrir y territorios que se mueren frente a ciudades cada vez más grandes; necesidad de gente frente a ciudadanos inactivos, lo dicho, una paradoja muy compleja. A mí me preocupan mucho los temas relacionados con los refugiados y los movimientos migratorios, sé que siempre han sido fundamentales en los auges y declives de las sociedades, pero asistir en directo a dramas como Siria o Afganistán (evidentemente los dramas brutales de África ni nos los muestran) es duro, complejo porque odio la ortodoxia ideológica.






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