Cuando llega el calor, la gente quiere disfrutar. En realidad, es algo que no entiendo, ya que, en los últimos tiempos, ese calor es sofocante y se está mejor con aire acondicionado al abrigo de la oficina. Antes disfrutábamos de la fresca, es decir, salíamos a la calle cuando caía el sol y, con las sillas en la puerta de la casa, uno se refrescaba y departía con vecinos y transeúntes. Ese fresquito invitaba a hablar, a cotillear o a vivir la vida dejando que pasara; era, en sí mismo, un acto de liberación de los rigores del verano y un soplo de revitalización social. A mí me gustaría que las vacaciones fueran con buen tiempo, no sé, en mayo, en octubre, pero para eso deberían estar climatizados los centros escolares y los lugares de trabajo. Son cosas que uno escribe cuando le agobia el calor; estamos en verano.
En memoria de Andrea Camilleri
En verano también queremos leer lo que no leemos durante el año, por eso os traigo libros más ligeros, superventas que os pueden hacer pasar un buen rato en el refugio de una sombrilla aguantando los sofocos propios de la estación. Ahora son adecuados los libros gordos, los policíacos, los thrillers, los de aventuras e incluso, según gustos, los de fantasía o románticos. Como me puede el vicio, os traigo un libro policíaco, una nueva entrada de Márkaris y mi adorado Jaritos.
Mi equipo aparece al cabo de una hora.
No decepciona, nuestro autor no decepciona. Jaritos sigue siendo un personaje de carne y hueso, preocupado por su familia, entregado con honradez al trabajo y amigo de sus amigos. Me sigue gustando mucho la humanidad de todos los personajes; el autor, de hecho, solo opta por lo arquetípico cuando el personaje no tiene más trascendencia. Pero lo que es el grueso de la trama sigue sin decepcionarme. Aquí aborda el compromiso social, la decadencia de algunos derechos y el problema de la vejez o el problema de los antivacunas, y lo hace con sensibilidad, con ese carácter combativo que tanto caracteriza a nuestro querido autor. Así, aparece la obligación moral de la lucha revolucionaria por parte de los más desfavorecidos y cierta romantización de los comunistas que lucharon contra la dictadura. Es evidente y se convierte en pilar fundamental en la trama. Zisi sigue teniendo esa relación especial y consigue que no sea un elemento equidistante, sino un elemento cohesionador, ¿cómo lo hace? Mostrando la dialéctica entre el romanticismo revolucionario y la lógica del poder.
Solo te diré una cosa. Rodás y yo éramos de izquierda. Cuando no estábamos en el exilio o enchironados en los calabozos de la policía, lo único que sabíamos hacer bien era movilizar a la gente. Begleris y Kortidis no eran de izquierdas, solo eran pobres. Los pobres de nuestra época no se quedaban sentados llorando su mala suerte. Salían a la calle a reivindicar sus derechos y unos jornales mejores. La izquierda que yo conocí no hubiera llegado ni a la mitad si no fuera por los pobres y desfavorecidos que lucharon a nuestro lado.
Aquí aparece el tiempo de coronavirus y deriva hacia el tema de las vacunas, del control de las élites, y la trama va cercando no solo ese aspecto, sino también el abuso de las autoridades hacia nuestros derechos.
Fue el especialista que declaró que la pandemia remitirá cuando la vacunación generalizada consiga la inmunidad de rebaño.
No olvido la comida.
—Ni nos dará tiempo de probarlos. Fanis los devorará todos. En cuanto ve kourabies se vuelve loco.
Traductor:Ersi Marina Samará Spiliotopulu
Editorial:Tusquets Editores S.A.
ISBN:9788411072748
Idioma:Castellano
Número de páginas:288
Tiempo de lectura:6h 50m¿Cómo se calcula?
Encuadernación:Tapa blanda
Fecha de lanzamiento:29/03/2023
Año de edición:2023
Plaza de edición:Barcelona
Colección:
Andanzas
Serie/Saga:Serie Kostas Jaritos
Número:14
Alto:22.5 cm
Ancho:14.8 cm
El suicidio de un anciano durante la pandemia pone en evidencia a una sociedad al límite.
«Petros Márkaris es, junto con Andrea Camilleri, el mejor exponente de la novela policiaca mediterránea.» Giancarlo de Cataldo, La Repubblica
«Un referente actual de la mejor tradición de la novela negra, esa cuyo espíritu inconformista se identifica con los perdedores del sistema.» Andrés Seoane, El Cultural (El Mundo)
«Ideal para los que no quieran despegar los pies de la tierra ni olvidarse de los grandes problemas, como pasaba con las novelas del siglo XIX de Zola o Balzac.» Ángeles López, La Razón
En Atenas, durante la pandemia de covid, la mayoría de las tiendas y de los bares permanecen cerrados, y muchas personas están, en todos los sentidos, al límite. A nadie le sorprende que la tasa de suicidios haya aumentado. Y, sin embargo, Kostas Jaritos no acaba de entender que un anciano de noventa años escriba en su carta de despedida: «¡Viva la conjura de los suicidas!» después de aludir a la soledad y la miseria en que vivía. ¿Hay algo más detrás de esta muerte que pura desesperación? ¿Y qué podría desencadenar esta nota entre una población al borde de sus fuerzas y de su paciencia, y muy susceptible a las vacunas y las restricciones? Kostas Jaritos tendrá que investigarlo. Así conseguirá conocer aspectos ineditos de Atenas y, sobre todo, el espíritu de resistencia de sus habitantes.

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