14 enero 2026

Fuego en la garganta, Beatriz Serrano

No soy muy amigo de los súper ventas, lo sabéis, lo sé, sin embargo, eso no significa que no los lea. A lo largo de los años, en este blog, he hablado sobre muchos libros que se han vendido muy bien, libros premiados o libros virales. Hay algo en su concepción que no me gusta, que me hace retraerme, tal vez, el hecho de que trabajan más el argumento, los entresijos de la trama que la propia literatura entendida como dar forma a la palabra. Es algo que me pesa. Pero es cierto que, en ocasiones, las impresiones iniciales y, sobre todo, los prejuicios, dan paso a disfrutar con la lectura. Ocurre como con las películas, gustas como cinéfilo de obras de autor que proponen cosas, pero eso no significa que no lo hagas con un thriller bien construido que te hace pasar una velada de lo más agradable. La literatura es un todo, algo muy heterodoxo. No solo las obras del canon son aquellas que merece la pena leer, no, además hay otras obras que sirven a propósitos muy específicos y cumplen perfectamente su misión.

Algo así me pasa con este libro. En principio accedo a él con prejuicios. La primera parte los confirma, veo una literatura muy adolescente, superficial, llena de elementos obvios y tramas trilladas. La segunda parte mejora algo, no su concepción. La crítica dice que el cambio de voz sorprende, pues va a ser que no, es un catalizador para preparar al lector para la resolución de la novela, que se espera, claro. No obstante, mejora en cuanto a los temas tratados. La salud mental es muy importante, silenciosa en muchas ocasiones, deja perplejo al espectador. Los que conviven con ella no saben reaccionar como cuando el paciente se ve aquejado por una gripe, no siempre es una solución sencilla, unas pastillas o un «ánimo». No. La salud mental entra en el laberinto ignoto de la psique, del alma en muchas ocasiones, y deja al individuo en una deriva difícil de explicar. A lo largo de la historia se ha tratado de muchas maneras, no siempre la locura ha sido considerada locura, ni a los locos locos. Pero sí, la segunda parte toma mucho mejor el pulso narrativo optando por el diario. La tercera parte acciona la historia, la lleva al viaje experiencial, sin grandes alardes, pero entretiene.

Como os decía, en la primera parte, hay un tono de cuento que queda liviano en su estilo, no acaba de enganchar. La trama, sin embargo, es ágil, pero le falta el toque que la haga vibrar —teniendo en cuenta el tipo de novela que es—. Es posible que tenga recién en la memoria la exuberancia formal y narrativa de Laura Fernández, me sabe a poco.

Lo que todo el mundo decía de ella era que era una niña muy buena. No destacaban de ella que fuera guapa o que fuera lista, sino que fuera una niña tan buena, que es lo que todo el mundo dice de un niño cuando este es callado y no tiene unas cualidades demasiado reseñables ni llamativas a simple vista.



Por eso ese tono de novela juvenil con pasajes triviales, con tópicos esperables, dejan al lector interesado, pero aburrido.



Después de las chapas y el beso, no le quedaban fuerzas ni razones para seguir quedando con él. Pero puedo tachar de su lista mental de cosas pendientes el peliagudo tema del primer beso y, aunque le gustó aquello, para qué negarlo, porque sintió que todo su cuerpo se encendía de una manera que la tuvo días y días en estado de turbación, también se planteó si durante toda su vida tendría que soportar la verborrea mental masculina como peaje antes de que le metieran la lengua hasta la campanilla.



La literatura se caracteriza por la voluntad de estilo y un buen conocimiento de la lengua en el cuidado de la composición o en el talento natural que plasma algo de lo acontecido. No siempre es fácil ni siquiera cuando la literatura parece servir a lo cotidiano con un lenguaje en apariencia superficial, coloquial y espontáneo. No tiene que dejar de ser literatura —Bukowski—, sin embargo, cuando lo que refleja es la estructura real de la escritura y adolece de esa literaturidad, se convierte en una trama o historia o en una sucesión de palabras, pero no es literatura en sentido estricto —tampoco tiene por qué—. Sospecho que la editorial buscaba a una Elena Ferrante, pero la naturalidad también requiere de esfuerzo de estilo.



Y la manera en la que un chico con el corazón roto solía actuar en aquella época determinada y en el lugar en el que ambos se habían criado fue ponerla de puta para arriba.



La segunda parte, a modo de diario, pues, como forma de terapia psicológica, gana en calidad. El tono es sencillo, pero es capaz de mostrar los temores, miedos e inseguridades de una mujer joven. Si bien le falta veracidad, el tono es lo suficientemente dinámico como para entretener al lector.



Supongo que lo que quiero decir es que jamás he sentido que tuviera un papel realmente activo en lo que sería mi vida. Y, de pronto, mi vida se convirtió en mi vida. Y, ahora, ni siquiera mi futuro es mío, sino que se trata de una sucesión de acontecimientos inevitables que se producirán como consecuencia de las decisiones que yo no tomé. Por lo que tampoco puedo estar tranquilita en le presente, como las jipis hacen. ¿Tiene sentido algo de esto para usted?



Temática Novela contemporánea

Publicación 6 noviembre 2024

Colección Autores Españoles e Iberoamericanos

Presentación Tapa dura con sobrecubierta

Formato 15 x 23 cm

Editorial Planeta

ISBN 978-84-08-29586-0

Páginas 408

Código 0010356272

Tinta texto interior Blanco y negro

Una mañana de 1993, la vida de Blanca se rompe cuando su padre le anuncia que su madre no regresará. A partir de entonces, Blanca teme que pueda tener un don insólito: la capacidad de obrar milagros, aunque el primero sea provocar la muerte de una niña que se burla de su situación familiar. Con el peso de la culpa sobre sus hombros y las ansiedades propias del abandono, Blanca busca en internet personas con las que hablar y conecta con un grupo de chicas que también se encuentran solas y perdidas. Unidas por la fascinación que sienten por Charles y Marilyn Manson, Joy Division y su gusto por vestir de negro, Blanca encuentra en ellas a su familia elegida.

Fuego en la garganta recorre la infancia y la adolescencia de una chica que no encuentra su lugar en el mundo. Una aventura que se trasladará de las pantallas a un mundo real en el que habitan padres ausentes, héroes inesperados, monjas, tecnófobos y jipis del sur de España.

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