La verdad que hace tiempo que no escribo en este espacio que reservo para mi memoria, eso no significa, ni mucho menos, que no lea. Leo, leo y leo como un animal necesitado de escapar de si mismo, leo como un hombre herido por la realidad. Me agobia lo que me rodea, en cierta medida indeterminada, me siento perplejo por la estupidez y la falta de inteligencia, y por eso me refugio en las dimensiones que reconstruyo gracias a mis autores, porque son míos, los hago míos mientras voy interpretando todas sus mentiras y alucinaciones.