sábado, 20 de noviembre de 2021

Ética para inversores, Ο φόνος είναι χρήμα , Petros Márkaris

 

Los cambios sociales se suceden a una velocidad vertiginosa, al menos la percepción que nos hacen tener de dichos cambios. Hay un bombardeo mediático que, en ocasiones, me parece planificado, otras creo que hay una mano invisible que mece los hilos del pensamiento colectivo, pero lo que no tengo claro es si esa mano invisible tiene nombre o es simplemente la propia inercia de los mercados; cuando existen intereses contrapuestos, no uno, sino cientos, las fuerzas de los diferentes vectores hacen que la información se encamine por uno u otro lugar, pura física, por eso si hay pocas fuerzas dominantes, como parece, la información va más hacia una dirección. Sin embargo pienso que la manipulación a que nos someten es una constante, pero quiero alertar que la presión psicológica no es siempre la misma, me explico: el mercado tiene la intención de que consumamos, luego sus políticas son en ese sentido; los políticos locales tienden a perpetuarse en el poder porque es su inercia natural, lo del bien público siempre ha sido pura especulación filosófica, no nos engañemos; los estados mueven ficha en las guerras postmodernas que se hacen en las  diferentes redes, mas no todas las redes son o tienen la misma tendencia ideológica, pero es cierto que algo hay; el pensamiento woke va arrasándolo todo bajo la premisa, falaz, entiendo, de que se puede cancelar el pasado en vez de estudiarlo y aprender de él; el neopuritanismo, como consecuencia, crea una nueva religión laica que sustituye a la tradicional iglesia de fieles; la economía tiende hacia la socialización controlada de ese mantra tan dieciochesco de todo para el pueblo pero sin el pueblo (ahora, te harán creer que todo emana del pueblo); sistemas impositivos confiscatorios, para eso se han de cargar el mérito y la capacidad por ser una aspiración burguesa, quien más tiene es un privilegiado y debe compartir, como eso no es algo natural, se le confisca parte de su esfuerzo sin tapujos, solidaridad impuesta. Todo es complejo, por eso nacen movimientos que se preguntan qué hacer, cómo hacerlo, para qué hacerlo, qué tipo de sociedad queremos crear, para qué vale el esfuerzo, qué debe de proveer el estado moderno.

Petros, desde una postura inequívocamente de izquierdas, desarrolla la nueva novela de mi queridísimo Jaritos. Ahora es el poder, ahora es jefe, ahora debe vivir en ese equilibrio complejo entre el deber hacia sus subordinados  y sus funciones de liderazgo, creo que este apartado lo resuelve con nota Márkaris. Contrarresta la acción policial con la ideológica y ahí, por fin, adquiere importancia la figura de Zisis, el viejo comunista que sería equivalente en España al papel importantísimo que jugaron en la transición comunistas que vinieron del campo de batalla, supervivientes de la represión policial y de la dictadura, veo claros paralelismos entre ambas figuras, ambos comunismos, que, evidentemente, se alejan de los neocomunismos pijos, estereotipados y pretendidamente intelectuales del pensamiento woke. Así, como os he dicho, Zisis adquiere un papel mucho más importante: decide promover un movimiento de descontentos, de inmigrantes sin recursos, de pobres, de desheredados de la opulencia del sistema (bueno, en Grecia post crisis opulencia como que no).

 

―Los políticos regalan promesas a los pobres para que piensen que pronto verán tiempos mejores y se queden tranquilos. Si vosotros los alborotáis, nos mandarán a nosotros a sacar las castañas del fuego.


El libro capta un movimiento ideológico que hace hincapié en cómo la izquierda ha perdido su identidad porque sus previsiones no se han cumplido al romper el capitalismo en occidente la dinámica del proletariado explotado y dar acceso a parte del capital al trabajador. Así se queda en un movimiento de identidades supuestamente agredidas bajo el prisma de la ortodoxia que carece de flexibilidad en el diálogo, de ahí esa percepción de que este movimiento ideológico muere y se imponen los partidos atrapa votos que se preocupan por hechos concretos que den rédito electoral, sea una idea cada vez más extendida.

 

―Olvidaos de la vieja división derecha-izquierda. Hoy en día la línea divisoria está entre la riqueza y la pobreza. Ya sé lo que me vais a decir, que esta ha sido siempre la línea divisoria. De acuerdo, pero, en épocas anteriores, la izquierda representaba el chaleco salvavidas de los pobres, de los más débiles, de los perseguidos. Ahora la izquierda está muerta y los pobres debemos aprender a nadar solos, porque no tenemos a nadie que nos represente ni que defienda nuestros derechos.

 

El progresismo comunista que subyace al dolor de algunos personajes se puede observar de una manera nítida evidentemente empezando por Lambros, pero también por otros personajes. Los asesinatos son por cuestiones revolucionarias, no es el primer libro en que es así, al menos por cuestiones de justicia social. El libro es capaz, por supuesto, de reflexiones inteligentes y perspicaces.

 

―Todo lo que vemos a nuestro alrededor hoy en día es puro teatro, señor comisario. Un  montaje puesto en escena por el sistema financiero, y los protagonistas son los políticos. Y, como para ver una obra de teatro has de pagar una entrada, también para sostener este montaje pagamos todos un precio.

 

La tenemos en Tusquets.


Nº de páginas: 304

Editorial: TUSQUETS EDITORES

Idioma: CASTELLANO

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788490669440

Año de edición: 2021

Plaza de edición: BARCELONA

Traductor: ERSI MARINA SAMARÁ SPILIOTOPULU

La vida de Kostas Jaritos y de su mujer, Adrianí, en la Grecia posterior a la gran crisis, gira en torno a su nieto y las comidas familiares. Entretanto, Lambros Zisis, el comunista desencantado que administra un refugio para personas sin techo, planea unas movilizaciones que evidencien el olvido al que la sociedad arroja a los pobres, a los arruinados, a los inmigrantes; sin embargo, tendrá que superar las tensiones entre los diferentes colectivos y lidiar con las provocaciones de la extrema derecha. De pronto, en Atenas aparece el cadáver de un adinerado saudí que había invertido una pequeña fortuna en terrenos para construir un complejo hotelero de lujo junto al mar. Sin dejar de seguir con el rabillo del ojo el movimiento impulsado por Zisis, Jaritos se encargará de investigar ese caso, un posible asesinato que pone sobre la mesa cuestiones que afectan a todas las grandes ciudades: ¿es la inversión, sobre todo la extranjera, la única manera de salvar una economía maltrecha? Pero ¿qué valores guían a los inversores?

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