sábado, 13 de febrero de 2021

Bienvenida a este mundo, pequeña, Welcome to the World, Baby Girl!, Fannie Flagg

 

No acabo de acostumbrarme a este calor, me desespera, aunque me guste, me acomoda, aunque me altere. En el tiempo oscuro que todo lo absorbe, que todo lo difumina en una indefinición distópica, como si leyésemos una obra menor de Asimov o nos adentráramos en los cómics postapocalípticos de Zona 84 o Totem, el tiempo parece querer darnos una tregua en nuestro sufrimiento, en el dolor de sentirse vivos a pesar de la extrañeza ante la vida, por eso necesitamos la literatura. Leo una entrevista a través del Twiter de Tusquets de Landero a propósito de su nuevo libro (que leeré en breve, como dice Aramburu, de este señor hay que leer hasta la lista de la compra), tan quijotesco siempre, tan cercano a mi inteligencia, la identificación es asombrosa, con lo dicho, pero intuyo que también con lo imaginado, porque Landero no se avergüenza de mostrarnos que la literatura, lo ficcional, puede ser más intenso que la propia vida que hay que vivirla con responsabilidades, con el dolor de la frustración y la equivocación, sin embargo los libros nos despiertan en nuevos mundos, en dimensiones que sabemos ciertas porque estamos leyéndolas, por eso lo son, porque  podemos recrearlas en nuestro cerebro, disfrutarlas, construirlas a nuestro antojo, disfrutar, al fin y al cabo, de nuestro libre albedrío.

Hoy traigo un best seller, vamos, un libro que ha vendido mucho, tampoco hay que darle más vueltas ni ser más ortodoxo que un crítico, para nada. La ventaja de estos libros es que suelen estar bien escritos, muy bien corregidos y editados, hecho nada despreciable hoy en día, y al menos podemos disfrutar de una literatura particular que constituyen los superventas. La sinopsis la tenemos al final del post, pero como leía el otro día, un libro debe desarrollarse de tal manera que su personaje, incluso que sus personajes, crezcan de alguna manera que pueda ser plausible al final del mismo, y eso se da de cierta manera. El crecimiento psicológico, o bien su evolución, son el ingrediente clave que debe tener toda literatura de personajes, porque estos libros son libros de personajes y acciones, de tramas bien construidas y de conflictos que crean espacios físicos y coartadas psicológicas apetecibles para los lectores.

Es cierto, no podemos negarlo, que el escritor quiere vivir de ello, lo de la bohemia queda muy bien cuando es el Estado el que alimenta, cuando hacemos creer a la ciudadanía que se debe crear un paraguas protector para la cultura y la creación, soy escéptico, el dolor creador sale por cualquier resquicio de nuestro cuerpo, nos atormenta, por eso quien necesita crear lo hace, hombre, no voy a ser yo el que se ponga en plan cabrón, para nada, pero una buena beca, una residencia como profesor invitado en una Universidad( ah, que en este santo país eso para qué), ayuda, por supuesto, y que te compren el guion de tu novela, ni os lo cuento, de ahí que muchas novelas las visualicemos, no digo cuando ya son películas, en nuestra imaginación como si estuviéramos viendo una serie de televisión o una peli; que sí, que es cierto, que un guion no es una novela, que su estructura es claramente cinematográfica y maneja otros códigos, pero la lectura del origen literario es agradable.

 

―Bueno, hay gente que me llama «Tío Tom» porque tengo amigos blancos y vivo en un barrio de blancos. Me acusan de querer ser blanca. ―Rió―. Con lo negra que soy yo, jamás podré ser blanca, ¿verdad? Por otra parte, otros piensan que debería abandonar mi trabajo y dedicar mi vida a defender la causa de los negros, Los negros de piel clara me consideran demasiado negra, y otros negros creen que hablo como los blancos. Es algo de nunca acabar. Haga lo que haga, siempre hay alguien dispuesto a atacarme. ―De repente, sonrió―.En cualquier momento me pongo a cantar Ol’ man river, ¿verdad? Pero tengo muchos otros problemas además de ser negra.

 

En su afán moralizador estos americanos son los reyes de un puritanismo hipócrita que, en ocasiones, hace reflexiones atinadas sobre diferentes aspectos de la vida, en concreto esta que os trascribo es interesante sobre el bagaje, la cultura y la perspectiva, no tanto sobre la juventud o la adultez, sino sobre la adaptación de la superestructura para acumular poder y riqueza. Los medios comunicación son monstruos que crean opinión y manipulan el pensamiento, hoy en día van dando paso a las redes sociales donde cualquiera puede escribir un artículo de opinión, o lo que es mucho más efectivo, un vídeo con una finalidad de influencia clara. El poder acumulado ha sido desplazado y su influencia, también, en las tertulias radiofónicas o televisivas parece que los altavoces van perdiendo volumen porque cada vez menos gente escucha, ve los sesudos análisis de gente sin alma, estúpidos profesionales de la nada más absoluta, ignorantes soberbios que no se despeinan cuando creen estar manipulando a gentes que comprenden el mundo a duras penas. Pero su autopercepción, “sin la prensa no hay democracia”, “si desaparecen los periodistas independientes quién va a denunciar al poder”, como si no estuviesen pagados por esos mismos medios que controlan el cotarro, está profundamente equivocada (quiero ver el recorrido de las manifestaciones del Black power, o del feminismo militante, o del pacifismo o ecologismo en la era Biden). Todo lo que fue puede reconvertirse, como si  no hubiera redes en que la gente analiza y opina sobre lo que pasa y que congregan a millones de ciudadanos que reflexionan y analizan la realidad (si quieres ver un buen programa de análisis político has de morir en las redes, si quieres ver un buen programa de cine, lo mismo, si quieres ver un análisis sociológico de nivel, ni te lo cuento, si quieres saber algo de entretenimiento, redes, si necesitas conocer el ambiente literario, de cabeza, si quieres conocer testimonios de primera mano de lo que pasa en Myanmar, redes, sí, hay grandes periodistas, es cierto, pero el mundo es otro). Esa soberbia derivada de la performance, siempre me ha chirriado, Ciudadano Kane lo clava y la magnífica película Mank, remata lo que sabemos. Siempre he preferido la literatura. El poder sabe adaptarse y servirse del otro.

 

―Cubrí tres guerras y vi muchas muertes en aquel entonces. Pero esta nueva generación que toma el mando está formada por los desgraciados más fríos y mezquinos que he visto en mi vida. Para serle franco, me dan un miedo atroz. Acuérdese de lo que le digo, tan pronto como puedan librarse de nosotros, los viejos, nos sustituirán por hombres y mujeres jóvenes y elegantes, como ustes, que les hagan el trabajo sucio. Que hagan tragar a todo el mundo su basura mientras ellos se quedan ocultos en sus despachos facturando millones y riéndose de nosotros, mientras el país entero se viene abajo.

 

Dena no deja de ser el arquetipo prototípico de la mujer blanca triunfadora, la presentadora sin alma, la ilusión pornográfica del espectador medio que ve en la imagen la ilusión de su deseo. Por eso, aunque el personaje evolucione hacia la easy way of live, vale, muy idílico, con lo cual cumpliría el precepto técnico de crear un actor viviente y sintiente, me quedo, soy así, con las diferentes ideas sobre los medios, en estos tiempos, me interesan mucho más, sigo explorando el universo para descubrir qué es el universo.

 

Y como había anunciado Howard Kingsley, los presentadores de telediarios no tardaron en pasar noticias que cinco años antes ni se les habría ocurrido aceptar. La industria de las noticias había entrado en un frenesí tan descontrolado que los seres humanos comenzaban a acechar en masa a otros seres humanos. Los talk shows ofrecían dinero a cualquier persona que saliera al aire a hablar de los detalles de su vida sexual o que apareciera por la televisión discutiendo con todos sus parientes al mismo tiempo. Estaba claro que había llegado el momento oportuno para que prosperase aquella idea del fin de la vida privada. Resaltar lo peor de la conducta humana se convirtió en un gran negocio y, cuanto más competían los programas por subir los índices de audiencia, más hacia el fondo del barril se hundían.

 

En Salamandra.

 

Nº de páginas:448

Editorial:S.A.) SALAMANDRA (PUBLICACIONES Y EDICIONES SALAMANDRA

Idioma:CASTELLANO

Encuadernación:Tapa dura

ISBN:9788478886074

Año de edición:2001

Plaza de edición:BARCELONA

Traductor:VIVIANA WERBER

 

Tras el éxito de la inolvidable Tomates verdes fritos, que se repitió con la versión cinematográfica de la novela, Fannie Flagg vuelve a deleitarnos con personajes de carácter fuerte y situaciones tan reales como la vida misma.

Dena Nordstrom, una joven entrevistadora de televisión, ha llegado al estrellato y goza de gran prestigio -incluso ha sido nominada para un Emi-, pero su vida personal está muy lejos de ser satisfactoria. Cuando regresa a pasar una temporada con su familia en Elmwood Springs, un pequeño pueblo de Misuri, para curarse de una úlcera provocada por la intensa actividad laboral, Dena se reencuentra con sus viejos amigos y vecinos de la infancia.

 

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