19 noviembre 2024

Los misterios de la taberna Kamogawa, Kamogawa shokudô, Hisashi Kashiwai

La comida ha estado presente siempre en la historia de la literatura como elemento caracterizador, bien psicológico, bien social. Comer es tan natural como cualquiera otra actividad humana, por eso su presencia la hemos visto desde la epopeya de Gilgamesh, pasando por la caracterización de lo comido en Sancho y Quijano en el Quijote,  o de Bloom en el Ulises  de Joyce. También en novelas como la de Jean-Patrick Manchette, Fatal; la Gran Soufflé de Lola Piera Todos muertos de Chester Himes . También en clásicos de la novela negra y policíaca como   El largo adiós de Raymond Chandler; en detectives o policías como los adorados Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán, Montalbano de Camilleri, Jaritos de Márkaris o Brunetti de Dona Leon; incluso en clásicos canónicos como Moby Dick de Herman Melville; en la literatura hispanoamericana con   Afrodita de Isabel Allende o en la japonesa con la novela  Amrita de Banana Yoshimoto. Hay muchos más casos, porque la gastronomía configura los caracteres, retrata la sociedad y dice mucho de los personajes. No es lo mismo la comida rápida e insana de la novela negra americana, que la sensibilidad e importancia que adquiere en la japonesa o en la mediterránea. En cualquier caso, el hecho de que esté presente me ha parecido siempre algo agradable, hermoso y que dice mucho del ambiente general de las tramas y personajes.

El libro que os traigo es entrañable, entre lo detectivesco y lo gastronómico, en cómo lo percibido y sentido: aromas, sabores, puede traer recuerdos de otros tiempos y ayudar a la sanación psicológica, a avivar espacios que han muerto en nuestra memoria. Es cierto que existe una tendencia contemporánea a comer como tendencia biológica, solo para alimentarse, solo para satisfacer las necesidades del cerebro adicto, como muchas otras cosas, requiere de lo inmediato, de lo fugaz, así se pierde toda nuestra esencia como cultura: se pierde la conversación, los gestos, la calma y reposo. Se pierde todo. De ahí que la novela sea hermosa por su sencillez y por entender que el mero hecho de comer, sea acompañado o en solitario, es un placer que se ha de disfrutar.

Las novela, desde el primer momento, enmarca el espacio dela taberna para que el lector pueda identificarla de entre todas las posibilidades de su imaginario, así el configurarla le da el aire que necesita para el desarrollo posterior dela trama.

 

Kuboyama se dirigió hacia allí y, tras cruzar la calzada, se plantó frente a una vieja construcción de dos plantas que parecía cualquier cosa menos un negocio en marcha. Dos cuadrados blancos estampados a brochazos marcaban los lugares donde en su día debía de haber estado el rótulo y el escaparate. Pese a todo, no emanaba el aire sombrío y tétrico de las casas abandonadas, sino el calorcillo humano característico de los restaurantes y tabernas en funcionamiento, y si su apariencia lastimosa no atraía a los forasteros, el olor que flotaba alrededor invitaba a ignorar la primera impresión y entrar. Además, del interior parecía brotar el rumor de una alegre charla.

 

La estructura es la de seis relatos relacionados que funcionan a modo de cuentos titulados con nombres de diferentes platos: Nabeyaki-udon, Estofado de ternera, Sushi de caballa, Tonkatsu, Espaguetis napolitan y Nikujaga. Es como un Conde Lucanor, donde el cliente se acerca a las inmediaciones del restaurante, lo reciben, le ofrecen comida, expone el problema, se resuelve, se reflexiona sobre el problema afectivo que desencadena el conflicto y se despiden de él o ella. Esa previsibilidad da el toque de suavidad a cada uno de los relatos, esa falta de ambición amable tan grata para el lector.

 

−Imagino que por la misma razón−siguió Nagare− a partir de aquel viaje comenzaste a llorar cuando comías cosas que te gustaban mucho, no tanto por el placer de comer sino por un sentido de gratitud que tu abuelo te inculcó y que, aunque no te des cuenta, aún conservas en la memoria.

 

 Lo tenemos en Salamandra.

 

Colección Salamandra Narrativa

Páginas 192

Traductor Víctor Illera Kanaya

Serie-Saga Taberna Kamogawa

Target de edad Adultos

Tipo de encuadernación Tapa blanda con solapas

Idioma ES

Fecha de publicación 01-06-2023

Autor Hisashi Kashiwai

Editorial SALAMANDRA

Dimensiones 138mm x 220mm

Los misterios de la taberna Kamogawa es una de las novelas más apetitosas que vas a leer jamás. Una historia llena de ternura sobre una pareja de detectives formada por el padre y la hija del Kamogawa Shokudo, un restaurante escondido en Kioto, que siempre está lleno. El éxito entre la clientela radica en que este dúo singular se ha especializado en preparar exactamente el plato que el público anhela y recuerda de su pasado y no es capaz de reproducir o encontrar. Y lo hacen investigando la historia de la persona en cuestión. Kamogawa Koishi y su padre Nagare, antiguo detective, escuchan las confidencias de sus comensales, que anhelan revivir un momento mágico, y recrean los platos cocinados por sus seres queridos, en una novela deliciosa en todos los sentidos.

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