16 diciembre 2024

Una historia ridícula, Luis Landero

 


Partir de cero cuando alguien se hace mayor es todo un reto. Hay cosas que nos cuesta dejar, otras, simplemente, desaparecen y otras, bueno, otras hay que empezarlas de nuevo. En el ámbito profesional, todo cuesta, te acostumbras a rutinas, a lugares comunes y estableces un espacio de confort que, difícilmente, quieres abandonar: no te marean, no te molestan y lo dominas. Sin embargo, esto no es tan fácil como parece, la mayoría de la gente prefiere descansar en la inacción de lo conocido, temerosa, supongo, de lo que está por venir. En ocasiones, lo que acontece es tan conocido como lo antiguo y, entonces, el cambio no invita al optimismo, da pereza, no engancha. Pero sí que hay cambios, sí que hay valor para lanzarse al vacío apenas antes de jubilarse y eso, eso es difícil, estimulante y vital. Sentir que uno está vivo es más que un objetivo; es la única razón para no morir.

 

Landero es un especialista en este tipo de situaciones, en oportunidades tardías, en circunstancias rocambolescas que aparecen cuando nada invita al optimismo. Sus personajes son funambulistas, muchas veces, de la vida, verdaderos artistas del hambre: social, cultural, afectivo. Por ello vemos un leitmotiv constante en la obra, en sus obras, tanto de tintes autobiográficos (es el personaje que se ha construido), como sobre la fantasía de la oportunidad. Todo ello, además, con un tono irónico que acompaña perfectamente a los desarraigados, a los soñadores que configuran el mundo con palabras diferentes al resto del mundo: lo inventan a su gusto, lo transforman en ese arriesgado juego de opacidades que es tan difícil de aceptar.

Las disquisiciones de la novela de tipo moral, las reflexiones sobre la vida o las acciones de los hombres en Landero, me recuerdan siempre a Alonso Quijano. No puedo evitarlo, la verdad, son obras que nos acaban ayudando a entender diferentes aspectos de lo social. Y creo que nos hacen mejores.

 

Quiero volver, aunque sea brevemente, a esa expresión afortunadísima y esencial, y sobre la que he reflexionado en más de una ocasión: Estar a la altura de las circunstancias. Del manejo y dominio de ese arte de convivencia que es saber estar o no estar a la altura de las circunstancias, dependen nuestras relaciones con los otros, y, por tanto, nuestra armonía anímica y hasta nuestra propia felicidad. Pues bien, lo primero que hay que decir sobre este primordial asunto, a modo de teorema o de ley, es lo siguiente: «Dada una reunión social, la altura de las circunstancias, sean estas las que sean, es siempre inamovible», y, por tanto, nadie la puede cambiar.

 

Como he comentado, los guiños quijotescos son evidentes, no ya solo el tono o la referencia directa, sin la inclusión de disertaciones o relatos en la trama, dotan al relato de fuerza.

 

He pensado que es mejor no intercalar el cuento entero. Es demasiado largo, tiene más de veinte páginas, y creo que con lo que he puesto es suficiente para hacerse una idea de él.

 

El personaje se ahoga en suspicacias, en el engaño, en el pensamiento de que el universo confabula para acarrearle desgracias, pero tal vez no sea cierto, no hay nadie lo suficientemente importante para que el universo quiera hacerlo desgraciado. El universo se ofrece, abre caminos que se cogen o no. La literatura de Landero explora precisamente este aspecto, lo exprime, lo lleva a sus últimas consecuencias, pero siempre dejando abierto el camino a coger la oportunidad, que suele llevar al fracaso. Sus personajes son ricos porque la paranoia es real, verosímil, su exagerada reacción, su actitud hostil hacia la vida es, desgraciadamente, demasiado normal.

 

Pero yo ya conocía los turbios caminos por los que transitaban, la pequeña obra burlesca que habían preparado para mí. Yo podía leer en sus almas, o mejor dicho, en sus mismos rostros, y en ellos estaba el miedo, la duda, el vértigo del actor que olvida de pronto su papel. Yo sé de lo que hablo.

 

La tenemos en Tusquets

 

Temática Novela literaria

Publicación 2 feb 2022

Sentido lectura Occidental

Colección Andanzas

Presentación Rústica con solapas

Formato 14.8 x 22.5 cm

Editorial Tusquets Editores

ISBN 978-84-1107-069-0

Páginas 288

Marcial es un hombre exigente, con don de palabra, y orgulloso de su formación autodidacta. Un día se encuentra con una mujer que no solo le fascina, sino que reúne todo aquello que le gustaría tener en la vida: buen gusto, alta posición, relaciones con gente interesante. Él, que tiene un alto concepto de sí mismo, es de hecho encargado en una empresa cárnica. Ella, que se ha presentado como Pepita, es estudiosa del arte y pertenece a una familia adinerada. Marcial necesita contarnos su historia de amor, el despliegue de sus talentos para conquistarla, su estrategia para desbancar a los otros pretendientes y sobre todo qué ocurrió cuando fue invitado a una fiesta en casa de su amada.

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