Llevó
una vida singular al lado de la mujer krupanowa. Drogadas con el ritual de la
misa, se tambaleaban hasta el matadero, y de ahí a las vidas de los Papas.
Recorrían con sus dedos la piel de los cretinos y de los elefantes,
fotografiaban joyas y flores artificiales, y culís desnudos hasta la cintura;
exploraban los patológicos monstruos del mundo de los insectos y los aún más
patológicos monstruos de Roma. Por las noches soñaban con los ídolos enterrados
en la morena de Campeche y con toros embistiendo desde la estacada para venir a
morir bajo los sombreros de paja.
El
escenario del relato es un rincón remoto y desolado de América, con vastas
llanuras y un paisaje inhóspito que refleja el estado interno de los
personajes. Vanya, influenciada por una mujer Krupanowa,
experimenta una transformación profunda, tanto personal como artística. Adopta
una nueva identidad y una pasión renovada por su trabajo, lo que añade una capa
de complejidad a su relación con Tony.
Ahí
estaba sentado, el pequeño y repugnante farsante, con sus rizos dorados y sus
puntiagudas uñas chinas. Estaba casi en el escaparate, de espaldas a la calle.
Su parecido con Juan el Bautista era sorprendente. Cuando se levantó,
mostrándose plenamente, se transformó de súbito en un mastín, esa raza
inteligente que aprende a caminar sobre sus patas traseras después de arrebatar
algunos trozos de carne cruda. Exhibía una expresión habitualmente plácida. O
acababa de comer bien, o estaba a punto de hacerlo. Una pasividad oriental. Un
lago de cristal que al ondularse se rompería.
La
relación entre Tony y Vanya es un reflejo de la soledad y la
incomprensión que ambos sienten. A través de sus interacciones, el relato
explora temas como la identidad, la transformación personal y la búsqueda de un
propósito en un mundo caótico. La narrativa de Miller nos lleva a cuestionar
nuestra propia existencia y las decisiones que tomamos en la vida.
Las
perras a cuyos oídos susurraba tartamudeando sus delicadas palabras lo miraban
con infatuada incomprensión. Con relación al sexo opuesto, a él solo le
preocupaba una cosa –que sus mujeres tuvieran los órganos necesarios para su
gratificación. Fuera de eso, poco le importaba si eran morenas o blancas,
bizcas o sordas, enfermas o imbéciles. En cuanto a ese pequeño farsante, Willie
Hyslop y su pandilla, uno no podría decir nada a menos que le viera de la
cintura para abajo, y aun así el problema era complicado.
La
fuerza primitiva de la escritura de Miller, ese egocentrismo adolescente del
que os he hablado, me cautiva. El surrealismo, el automatismo, los paisajes
oníricos, la irrealidad de las acciones. Cuando se escribe hay que hacer un
gran trabajo sistemático y duro, pero no siempre existe el talento y ese hecho
diferencial es el que construye la literatura. Qué hermoso es esto.
Súbitamente,
sin ningún obstáculo ni advertencia, un dinamo se desató en su interior. Cada
partícula de su derretido ser se crispó violentamente con una estremecedora
embriaguez... Abigarradas palabras la drogaban con venenosa concupiscencia...
Supo que detrás de todas las cosas, sublimes o innobles, se escondía una
turbulenta fuerza vital, un significado y una belleza de lo cual el arte, por
glorioso que fuera, era tan solo un pálido reflejo. “¡Quiero vivir!”, murmuró
salvajemente. “¡Quiero vivir!”
En
resumen, Gallo loco es una obra que nos invita a reflexionar sobre
la vida, la soledad y la constante búsqueda de sentido. La transformación de Vanya
y la relación con Tony nos muestran que, a pesar de las dificultades,
siempre hay espacio para el cambio y la redención.
Se
puede encontrar en internet. Os pongo la sinopsis que he sacado de Grove/Atlantic
(traducido con Google)
Escrita
entre 1928 y 1930, pero nunca antes publicada, la novela autobiográfica de
Miller que describe su ira por la amante lesbiana de su segunda esposa es una
actuación incómoda. El aspirante a escritor Tony Bring, representado como un
alma sensible en un mundo podrido, es un matón misógino. La hechicera morbosa
Hildred, inspirada en la desequilibrada esposa de Miller, June Mansfield Smith,
se presenta como una pseudobohemia. Su amante, la pintora y poeta Vanya (basada
en Jean Kronski), con un pasado inventado como princesa bastarda de Romanoff,
tiene una figura patética. El trío vive en un apartamento en el sótano con
frescos en Brooklyn y retoza en Greenwich Village. Los viciosos comentarios y
referencias antisemitas reflejan la obsesión que preocupó a Miller (Trópico de
Capricornio) hasta después de la Segunda Guerra Mundial; su homofobia también
es ofensiva. A pesar del poder verbal de muchos pasajes, esta novela sigue
siendo sensiblera, su sobrecalentado surrealismo heredado, su prosa púrpura y
su decadencia consciente prefiguran la egomanía adolescente de gran parte del
trabajo posterior de Miller.