La lectura es un placer indescriptible. Escribir un sufrimiento asumible
26 enero 2026
Lecciones de química, Lessons in Chemistry, Bonnie Garmus
14 enero 2026
Fuego en la garganta, Beatriz Serrano
16 octubre 2025
Los ojos de Mona, Les yeux de mona, Thomas Schlesser
15 septiembre 2025
Dioses menores, Small Gods, Terry Pratchett
27 agosto 2025
La cripta de invierno, The Winter Vault, Anne Michaels
30 julio 2025
Un animal salvaje, Joël Dicker
21 mayo 2025
La carretera, Cormac McCarthy
28 abril 2025
El ancho mundo, Le grand monde, Pierre Lemaitre
28 enero 2025
El sabor prohibido del jengibre, Hotel on the Corner of Bitter and Sweet, Jamie Ford
29 diciembre 2024
Los escorpiones, Sara Barquinero
Las teorías conspiranoicas invaden multitud de espacios públicos, como una marea, facilitadas por la influencia de las redes sociales, el acceso ilimitado a la información y los canales multimedia. Hay postcast, programas de radio, de televisión, amén de las reseñas de multitud de opinadores, que quieren desentrañar la superestructura del poder; para ello, intentan ver lo que subyace a lo aparente, observan, atentos, cualquier desvío imperceptible que rompe con la normalidad. Ese es el fin. Ver lo que no vemos, denunciar lo que nos parecen meras anécdotas de la vida. Vivimos en un mundo interconectado, con tanta información que no tenemos, materialmente, la capacidad para absorberla y procesarla con corrección. Así se abren paso las teorías de la conspiración mundial, del gobierno mundial, de la manipulación sistemática de nuestros cerebros, de los programas goebbelianos de control manipulativo. Haberlas, haylas, no tengo ninguna duda. Soy consciente de que ser mil millonarios no es un fin, es el medio para, cuando se tiene todo, intentar amoldar el mundo a tu imagen y semejanza, demasiado atractiva la idea, golosa.
12 septiembre 2024
Fortuna, Trust. Hernán Díaz
El poder es algo que fascina a los hombres. El poder es la capacidad de transformar la voluntad, el destino y el criterio del otro sin su consentimiento, nada más que obedeciendo a parámetros de voluntad. Este concepto, tan weberiano, está poco asumido y lo confundimos con autoridad, con la delegación a los servidores que ejecutan los deseos de quien está en disposición de dar órdenes. Los estados modernos entienden que la única manera de controlar ese poder, tradicionalmente en manos de muy pocos, es con la creación del estado y el imperio de la ley que, de facto, actúa como garante de que el poder, que ha sido depositado de manera indirecta en los gobernantes, se va a ejecutar con garantías y que los actos de autoridad están controlados por el imperio de la ley. Evidentemente, esta ilusión democrática tiene sus fugas de agua, por ejemplo, las democracias no suele ser directas, es más bien un acto interpuesto que deriva en los representantes o los partidos; al fin y al cabo, el ansia de control de los poderes que se contrarrestan. Pero no nos engañemos, es más sencillo que todo esto, como si existiese un estado natural de las cosas, muchas democracias copian los patrones que, tradicionalmente, han ejecutado los poderosos: aniquilar cualquier posibilidad de contrapeso.
07 junio 2023
El enigma de la habitación 622, Joël Dicker
13 noviembre 2022
El origen perdido, Matilde Asensi
Las palabras nos dotan de una capacidad de análisis del mundo diferente, somos capaces de entender lo que no se dice, o de destripar, como los cirujanos, una realidad que a otro se le escapa. Esa capacidad se vuelve en contra cuando se lucha contra el universo o, simplemente, se analiza. Todos sabemos que si nos duele la cabeza nos tomamos un paracetamol, para qué vamos a ir al médico, para eso no hace falta tanta medicina, probablemente nos decimos. Esa soberbia se acaba cuando el dolor de cabeza es persistente y necesitamos a un profesional que determine su alance. Es obvio, no somos médicos. Con la lengua pasa lo mismo, pero despreciamos al médico, la utilizamos todos los días, sin descanso, lo hacemos incluso en nuestros pensamientos íntimos, que se configuran también con palabras; pero cuando se quiere explicar un hecho complejo, la mayoría de los otros no son capaces más que de rascar la superficie, no por falta de inteligencia, sino por falta de palabras que les ayuden a comprender lo intangible. Ahí llega el problema, nuestro problema: no solo vemos lo superficial, sabemos exactamente qué han dicho con sus palabras, les conocemos; y también sabemos su intención, su plan. Eso en un principio abruma, luego se acepta. Desengañaos, no es lo mismo afrontar lo cotidiano leyendo diez mil páginas anuales de literatura que centrarse en lo técnico o en las redes sociales. No solo no vais a ser comprendidos, también vais a ser acusados de manipuladores. Lo dio, despreciamos al médico.
10 septiembre 2022
El caso Alaska Sanders, Joël Dicker
La novela policíaca ha ido cambiando y, aunque se centra en un personaje que nuclea las acciones y sirve de epicentro de las tramas, juega con el entorno para convertirla en algo más global. La novela policíaca me gusta más llamarla, cuando sus protagonistas son policías, así, de policías, porque las acciones se desarrollan en la legalidad del sistema y dentro de investigaciones criminales que parten de las unidades policiales. Hay ocasiones en que lo policial es una excusa para presentar un alter héroe, como una duplicación del presunto personaje principal, que es quien en realidad desarrolla la acción y protagoniza los conflictos.
13 mayo 2022
Historia de Shuggie Bain Douglas Stuart
La vida es una sucesión infinita de avatares complejos que consiguen que duela el alma. Pensar es un ejercicio arriesgado de equilibrismo, si uno no quiere sentirse abatido por las circunstancias; analizar hasta la extenuación lo que es, lo que fue, consigue romper el círculo virtuoso de, simplemente, vivir dejándose ir. Analizar, reflexionar, quien puede, consigue un efecto liberador, cierto, pero esa disección de cirujano sobre lo que se ha hecho también puede significar que se rompa algo dentro de uno. Esas rupturas, ese “apagar la luz”, o encenderla, puede significar un renacer o una muerte de quien se fue. No todos son capaces de administrar el dolor que produce el alumbramiento que sigue a la revelación, ni mucho menos, la depresión, la tristeza, el duelo, pueden formar bucles irrompibles de los que no es sencillo salir. Todos conocemos a alguien que ha entrado en este proceso transformador: algunos intentan enganchar a los otros como anclajes a una vida que no es; otros se encierran en sí mismos buscando un silencio que no ha sido diseñado para las sociedades occidentales modernas; otros se abandonan y entran en el círculo de la medicación, las drogas o el alcohol. No es fácil ser persona cuando algo se rompe, cierto, pero la vida ocurre todos los días.
04 agosto 2021
Conquistar el cielo, , Divorare il cielo, Paolo Giordano
Hace tiempo que me dedico a vivir la vida sin preocuparme por este blog, por ser fiel a mi compromiso con todas vosotras, con todos los que habéis seguido enganchados este tiempo. Es curioso, entro en las estadísticas de visitas y, sin haber publicado nada en 30 días, triplico las de un mes normal con tres o cuatro entradas, cosas de los robots y de internet, de los indexadores y de los posicionamientos de Google, quiero pensar, pues, que los fantasmas se acercan a los restos de mis pensamientos de una manera ordenada, como en una procesión de cualquier pueblo mediterráneo, con la precisión americana de las nuevas tecnologías, emoción, pero fraude, porque lo a lo que yo me comprometí, es lo que hay, es a traeros mis libros, sí, no aquellos que han configurado mi pasión lectora (os participo que, aunque no he hecho ninguna entrada, he leído unos seis libros), sino los que han ido presentándose en mi vida estos últimos años.
13 febrero 2021
Bienvenida a este mundo, pequeña, Welcome to the World, Baby Girl!, Fannie Flagg
No acabo de acostumbrarme a este calor, me desespera, aunque me guste, me acomoda, aunque me altere. En el tiempo oscuro que todo lo absorbe, que todo lo difumina en una indefinición distópica, como si leyésemos una obra menor de Asimov o nos adentráramos en los cómics postapocalípticos de Zona 84 o Totem, el tiempo parece querer darnos una tregua en nuestro sufrimiento, en el dolor de sentirse vivos a pesar de la extrañeza ante la vida, por eso necesitamos la literatura. Leo una entrevista a través del Twiter de Tusquets de Landero a propósito de su nuevo libro (que leeré en breve, como dice Aramburu, de este señor hay que leer hasta la lista de la compra), tan quijotesco siempre, tan cercano a mi inteligencia, la identificación es asombrosa, con lo dicho, pero intuyo que también con lo imaginado, porque Landero no se avergüenza de mostrarnos que la literatura, lo ficcional, puede ser más intenso que la propia vida que hay que vivirla con responsabilidades, con el dolor de la frustración y la equivocación, sin embargo los libros nos despiertan en nuevos mundos, en dimensiones que sabemos ciertas porque estamos leyéndolas, por eso lo son, porque podemos recrearlas en nuestro cerebro, disfrutarlas, construirlas a nuestro antojo, disfrutar, al fin y al cabo, de nuestro libre albedrío.
31 enero 2021
Gente normal, Normal people, Sally Roony
El amor es un impulso irremediable del cuerpo y del alma, pasa incontrolable entre las personas y no distingue de sexos ni de cuerpos, no distingue caracteres ni actitudes, el amor lo embarga todo, lo ocupa todo, lo confundimos con el deseo, con la pasión, pero también lo confundimos con la caridad, con la humanidad, con la filiación, con el buenismo, el amor es un ente que abarca tanto que no lo podemos delimitar y hacemos creer a los demás que rige nuestra existencia, eso, en todo caso, puede ser cierto o no, puede ser simplemente que el impulso sexual se imponga a la emoción de sentir en el otro, o, no sé, la necesidad de cobijarse en el ser supuestamente amado como si fuera una reproducción del padre o la madre (es posible que, en el fondo, los freudianos sepan algo de esto). En todo caso el deseo de que otra persona sea todo lo que debe y quiera ser, me gusta como principio amoroso.
08 septiembre 2020
La verdad sobre el caso Harry Quebert, La Vérité sur l’Affaire Harry Quebert, Joël Dicker
La normalidad es una ilusión de la mente para equilibrar los deseos y ambiciones, el modus vivendi y la conciencia, no deja de ser un entendimiento con nosotros mismos y con la sociedad para poder convivir más o menos en paz. No hay nueva normalidad, la normalidad es siempre un imaginario, diferente en el tiempo, que consensuamos para ser, así los flujos con mascarillas, la limpieza compulsiva de las manos, los codos del saludo, no son más que sustitutos de otras normas como antes fueron las de tocarse el ala del sombrero o dejar que una señora se sentara en el autobús; nadie habló de nuevas normalidades, habló de modernidad, en todo caso, de superación del machismo o de, con esa capacidad inagotable para el eufemismo, nueva era. Pero no nos engañemos, vivimos inmersos en un cambio histórico, y cuando digo cambio histórico me refiero en cambio de era y de paradigmas, todo a la vez, para no aburrirnos, por eso la ceguera se impone, el aturdimiento y la dificultad de ser racionales.
25 agosto 2020
Dientes blancos, White Teeth, Zadie Smith
Es difícil gestionar las emociones, te atrapan y velan por que seas lo más contradictorio posible. El amor, la lealtad, la amistad, gestionar los procesos por los cuales nos relacionamos con los demás de alguna forma, por qué acabamos con unos y no con otros, por qué gestionamos de una manera tan determinada nuestra vida y no de otra manera que puede ser más racional, más atractiva a nuestros ojos. Vemos una película o leemos un libro y nos identificamos con los personajes, con las situaciones que viven, nos preguntamos si, acaso, nosotros podríamos haber tenido esa actitud ante la vida y no otra, la que tenemos. Ahora pienso en mis hijos, en la distancia generacional que se abrirá, presuponiendo, es arriesgado, que hoy en día los saltos generacionales son más difusos, vivimos todos pendientes de la tecnología que nos iguala de alguna manera. Pero sí, pienso en el compromiso ético para con ellos, pienso en las nuevas paternidades, pienso el cómo se ha ido perdiendo la autoritas del padre entendida como elemento máximo de justicia, cómo el hombre ha ido perdiendo, difuminando, sus roles y reconstruyéndose a pasos de gigante. Si esto es así, ¿por qué no lo hacemos en todos los ámbitos de la vida, en la gestión de todas nuestras emociones, por qué nos cuesta tanto ser nosotros mismos?


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