La
literatura tiene cosas fascinantes que, difícilmente, puedes
encontrar en otras disciplinas. Es capaz de adaptar multitud de
formatos al hecho literario, es decir, puede insertar la historia, la
filosofía, la ciencia, el periodismo, las instrucciones, y
convertirlas, por el mero hecho de aplicar un estilo, al menos una
voluntad de estilo, en literatura. Hace mucho que no reflexiono junto
con vosotros al respecto de qué es y qué no es literatura, del canon
que tanto me ha obsesionado en otros tiempos, de si la obra posee, o
no, literaturidad. Todo esto me ha llevado a la obsesión; tal vez la
cercanía, propia y ajena de la muerte, me ha hecho volver a lo que
me interesa y desechar lo que no, por eso encontrarse, repito, con un
hecho literario despierta en mí un inusitado interés. Cuando todo
te da igual, cuando nada te interesa y la felicidad es un hecho
filosófico, la literatura me recuerda que siempre hay espacio para
volver a los orígenes.
