De vez en cuando nos tenemos que entretener, es un placer reírte y leer libros que, en apariencia, no pretenden más que entretener. En ocasiones es difícil acertar, por ejemplo, en este caso, leo un libro que ayuda a entender un universo literario y, sin saberlo, podría ser que no entendieras la dimensión porque no conoces las tramas. Pero eso no pasa, es decir, que puedes leerlo sin necesidad de conocer ese universo. Genial. La lectura no es solo pensamiento, reflexión y tratar sobre los temas más importante del alma humana, no, la lectura también es divertirse, pasar un buen rato y conseguir que la vida sea menos farragosa.
La lectura es un placer indescriptible. Escribir un sufrimiento asumible
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15 septiembre 2025
24 mayo 2021
El día del ajuste, Adjustment Day, Chuck Palahniuk
¡Cuántas veces me tocará hablar de las relaciones humanas! Es un tema inagotable, da para crear un blog en el que solo hablemos de ello. Cada día descubro, entre sorprendido y sumiso, que la realidad no se agota en sí misma y es mucho más amplia de lo que puedo imaginar. Hace poco hablaba de la amistad, de lo importante que es, dentro de ese abanico inabarcable que es las relaciones humanas, de que tener un amigo llena la vida de gozo, de autoafirmación y de ganas de vivir, pero sé que aquello obedecía a un anhelo o , peor, a un estado de ánimo que determinaba mi visión positiva de la vida. Sé que me equivoco, soy adorablemente equívoco o equivocador, o ingenuo, sé que la amistad no es más que un espejismo donde proyectamos nuestro deseo de contentar y ser admitidos; me parece que volvemos inevitablemente a la infancia cuando en el patio del cole buscábamos la aprobación de tal o cual compañero, no descansamos hasta lograrlo, somos inasequibles al desaliento, pero no deja de ser una fantasía de la psique que juega con nosotros como lo que somos, niños.
10 agosto 2018
El cuento de la criada, The Handmaid's Tale, Margaret Atwood
Pasa la ola de calor y mi verano camina junto a mí con una constancia abrumadora. Dos semanas de julio, dos semanas de agosto, y trabajo, redacción de documentos, finalización, otra vez el coche, trabajo, redacción, mientras que leo como un furtivo en la noche a la espera de la nada, de un placer que nunca se extingue cuando necesito ser en mí mismo. El tiempo es esquivo y parece que no se encuentra conmigo para poder escribiros de lo que leo, pero no todo es ausencia, aunque parece, por eso vuelvo fiel aun cuando no sé cómo hago para poder mantenerme en la ilusión.
25 julio 2018
Rendición, Ray Loriga
Esta noche ha hecho un calor
sofocante, la humedad invadía mis pulmones y tenía una sensación extraña de
asfixia. Me he levantado con ganas de escribir en este espacio que he ido
abandonando, no en sentido literal, pero sí en mi imaginación; me he ido
alejando atrapado por otras cosas, por el trabajo, por la molicie, por la vida
que me fagocita y, cuando me doy cuenta, estoy ahogándome por la calle y ya no
sé si es de calor o por las ausencias que cada vez son más palpables.
09 diciembre 2015
Erewhon, Samuel Butler
Hay libros que han tenido un eco en su época pero con el tiempo, desparecen del panorama editorial y se convierten en rarezas para lectores interesados. Son libros que permanecen aletargados esperando que alguien los descubra y los actualice, que los lea y los reconstruya a la luz de su tiempo por ver si ha resistido el ostracismo o son anacronismos insensatos, aburridos y desdeñables. No lo es nuestro libro, permanece intacto su interés, su ingenuidad es agradecida por el lector que se ríe de las excentricidades del héroe atrapado en un mundo austral tan cercano a la fascinación de Gulliver (me ha recordado muchas veces al libro de Swift)
31 diciembre 2012
1984, George Orwell
Ya sabéis que suelo intercalar clásicos con libros de más o menos actualidad, con ello consigo el doble objetivo de satisfacer mi necesidad de entretenimiento e ir leyendo o releyendo libros que significan algo en sí mismos. Y he aquí el término que andaba buscando estos últimos tiempos, algo en sí mismos, fijaros que sería una definición perfecta para mi concepto de canon: libros que significan algo en sí mismos y que consiguen significar algo para mí y para otras personas. De este modo tendríamos una doble dimensión del canon: la individual, que serían los libros que uno lee y que configuran su acerbo lector, y otro el Canon con mayúsculas, o libros que significan algo para el resto de la humanidad. Claro, sobre esto ya volveré en algún otro momento, erigirse en faro de los gustos de seis mil millones de seres humanos, pues es complejo, por eso yo recomiendo una lista muy sencilla, elaborada por el club de lectura de Noruega y que nos ofrece una selección de cien obras que constituyen el canon. 1984 está entre ellas.
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