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28 diciembre 2022

Un buen detective no se casa jamás, Marta Sanz

 


¿De qué se puede hablar cuando no se tiene ganas de hablar? ¿De qué se puede escribir cuando no se tiene ganas de hacerlo? Las fiestas son extrañas porque simbolizan lo mejor, pero también sacralizan tristezas que difícilmente pasan: evocamos el nacimiento, pero también el dolor, las pérdidas, los que están o los que no. Sin embargo, estamos, los que transitamos, tenemos la responsabilidad de vivir, de respirar, de dejar a un lado nuestras proyecciones, nuestros temores y alertar a los otros de que hemos llegado. No es fácil llegar, la vida no parece dejarse ser vivida, lo pone difícil; aun así, millones llegamos, más o menos doloridos, con más o menos carga a la espalda, mas lo hacemos. Eso es lo hermoso, saber que estamos, que el dolor, el miedo o la rabia dejarán paso, algún día, a respirar el aire, mirar al cielo o bañarse en el mar, aprender del error, erradicar la toxicidad, ser inclementes con quienes no nos dejan ser, liberarnos para encontrarnos, prescindir para encontrar. Quien no quiera, que se baje, pero que no nos pida que le acompañemos en sus abismos. Nadie dijo que fuera fácil.

06 agosto 2019

Amor fou, Marta Sanz


Elijo esta novela para retomar el blog. Esta o cualquiera. Ocho,nueve. Muchas que no han encontrado el momento para plasmarse en este espacio. Lo abandoné definitivamente hace casi dos meses, definitivamente es un concepto con límites difusos porque, dos meses después, claro, lo retomo, lo miro con distancia y sé que me apetece volver a escribir sobre lo que leo, ya que no escribo sobre lo que vivo. El blog, no obstante, vive en solitario la vida digital que no controlamos, vive, de alguna manera, una vida autónoma con visitas imposibles y una pervivencia en la red de los acertijos. Escribo, pues, para no olvidarme de lo que leo, lo fácil sería decir, olvido lo que vivo.

05 abril 2018

Clavícula, Marta Sanz


Esto no me había pasado nunca, acabo de leer el libro que quería escribir. No, no, no penséis que es algo tremendo, algo que me causa desazón, en absoluto, me causaría desamparo si el libro que hubiera leído no fuera el libro que acabo de leer. Estas cosas pasan, cosa que me reafirma en la absurda idea de que las historias pululan por ahí a la espera de que alguien las atrape, de que alguien se atreva a escribirlas y darles la forma que necesitan. Haber pensado en un libro no es haberlo escrito, es un cúmulo deslavazado e informe que, a modo de puzle, se agolpa caóticamente en tu mente y va viniendo de vez en cuando, había tomado notas, tenía fragmentos redactados, y me he encontrado con él. Bienvenido.

23 noviembre 2016

Black, black, black, Marta Sanz


Me preguntan m
is alumnos cómo puedo determinar si un libro es bueno o no. La pregunta es buena. Una primera respuesta sería técnica, un libro es bueno si está bien escrito, si hay fundamento en lo narrado y si tiene interés, bueno, esto último no es imprescindible. También podría decir que interviene la función poética, la estética, vamos, que tenga un sentido final o voluntad de estilo, esto también funcionaría. Podría decir, también, que es importante que sorprenda por motivos literarios, es decir, relacionados con la poética. Vale. Pero en el fondo, les digo, lo importante es que te guste, que sientas que te ayuda a transformarte, que deja un recuerdo y una sensación de plenitud en tu espíritu. Cada uno según sus necesidades.

14 junio 2016

Farándula, Marta Sanz

Ya sabéis que estamos varias entradas con la novela actual, así que, fiel a mi promesa, sigo leyendo a autores y autoras que podríamos encasillar en este grupo. Es difícil, la autora que os traigo tiene una trayectoria, una novelística detrás que la afianza, sin embargo, su edad, por ejemplo, me sirve para mi propósito, que no es otro que conocer de primera mano el panorama de las letras en nuestro país.