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24 diciembre 2018

Cuentos completos, Juan Carlos Onetti

Llega el tiempo de Navidad y siempre creo que debo algo a los lectores del blog, les debo, al menos, entrar con cierta regularidad y poner mis impresiones de lo que leo. Este mes ha sido imposible abrirlo, hacer lo que me gusta hacer, que es escribir, reflexionar y ofrecer diferentes libros que han llegado a mí de algún modo.  Por eso os pido disculpas, cuando uno acepta la responsabilidad de escribir, la acepta en toda su extensión, con todos sus problemas.

05 enero 2013

El pozo, Juan Carlos Onetti



No me acuerdo cuándo me encontré con Onetti, pero no fue pronto, tal vez ya había acabado la facultad y compré algún libro de segunda mano en una feria dela ciudad. Es posible que fuera así o no, pero sí me acuerdo de que la primera novela que leí del maestro fue Juntacadáveres, y también recuerdo la impresión literaria que me causó, el buen rato que pasé leyéndola, y cómo me identificaba con ese existencialismo hispanoamericano tan diferente del europeo. Después leí el Astillero y El pozo, sí, vaya, ya había leído El pozo en alguna otra ocasión, digo en alguna que otra ocasión porque, evidentemente, no es la primera ni la última vez que pienso leer esta obra maestra. Vargas Llosa nos dice que, para él, es la primera novela hispanoamericana, o al  menos inaugura la novela moderna en Hispanoamérica, Borges lo elogió, y Cortázar habla de él como el mejor novelista de su época. Todo esto me hace pensar mucho sobre su obra y sobre la literatura. En alguna ocasión os he propuesto la lista noruega de los cien mejores libros de siempre, y os digo lo mismo que en otras ocasiones, quienes eligen los libros no son los críticos, son los propios novelistas que nos dicen qué libros han sido importantes para ellos. Para mí es un indicador fundamental porque el hecho de escribir, de sentarse ante el ordenador, o el papel en blanco, y trabajar nuestro talento e imaginación para conseguir una novela, un cuento, un relato, una obra de teatro, es extraordinariamente complejo, y sin desdeñar la labor crítica, me fío mucho más del escritor que, cuando lee, reconoce sus propias penurias.