Mostrando entradas con la etiqueta José de Espronceda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José de Espronceda. Mostrar todas las entradas

16 octubre 2013

El estudiante de Salamanca, José de Espronceda

La lectura de los clásicos se hace compleja en tiempos modernos al menos por dos razones: una de carácter temporal y otra de carácter moral y afectivo. La complejidad temporal radica en la distancia: sintáctica, gramatical y léxica, ya que, en muchas ocasiones, el lector moderno se encuentra ante arcaísmos, giros o elementos sintácticos lejanos a sus conocimientos culturales. La otra dificultad es afectiva, porque existe una presión cultural que nos empuja a leer o sí o también estos clásicos que conforman el canon, esto hace que queramos leerlos aunque nuestra distancia frente a ellos sea infinita; de este problema afectivo se deriva uno moral, una obligación para con nuestra cultura para que nos guste y nos encontremos cómodos con su lectura. Sin embargo, hemos de ser honrados con nosotros mismos. ¿He leído, de verdad,
El Quijote, Gargantúa y Pantagruel, La Iliada, La divina comedia, En busca del tiempo perdido, El Ulises? Nuestra respuesta nos sorprenderá a nosotros mismos, y debemos aceptar que no siempre es posible adentrarnos en una lectura placentera con libros que nos son, en muchos sentidos, distantes y engorrosos.