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12 diciembre 2022

Las partículas elementales, Les Particules élémentaires, Michel Houellebecq

 


Me interesan mucho las novelas en las que se reflexiona sobe el final de una época. Es importante estar atento a lo que dicen los escritores, su intuición va más allá de otros, son capaces de ver la luz donde los demás solo observamos el ojo del huracán. Cuando una civilización decae, no lo hace de la mañana a la noche, hay signos, pequeños cambios que contribuirán a que haya, en algún momento, una sustitución, un nacimiento de algo nuevo. Siempre hay alago nuevo, por eso los escritores no solo intentan descubrir los elementos que hacen que algo vaya muriendo, sino que son capaces de imaginar qué vendrá después, cómo tendrá lugar el nuevo nacimiento.

03 septiembre 2022

Aniquilación, Michel Houellebecq

 

Es posible que las élites económicas no hayan sido capaces de imponer sus gustos estéticos, o al menos la élite intelectual se ha quedado en eso, un anacronismo indigerible. Parte de esta tesis la defiende Houellebecq en su último libro, donde piensa que se ha impuesto el gusto popular, al menos, desde la muerte de la revolución francesa con el advenimiento del romanticismo. Es posible que esta época de los baby boomers, o al menos donde se impone el gusto mayoritario, sea consecuencia directa de la Segunda Guerra Mundial, no tengo clara la tesis, pero sí he defendido que los gustos burgueses han ido cayendo en una marginalidad hortera frente al aumento imparable de lo popular. Si nos fijamos con atención en los tiempos actuales, donde cualquiera puede acceder al entramado mundial de redes sociales, publicación de contenido e, incluso, de difusión masiva, cualquiera, literalmente, puede ofrecer su talento o su concepción del talento al mundo. Estamos hartos de ver concursos de talentos donde el cantante desafina, no tiene ninguna aptitud o, simplemente, necesita del segundo de gloria para sentirse vivo, el ridículo no forma parte de su universo. Lo sublime es una concepción intelectual de la élite, lo cotidiano es más sencillo de aceptar por cualquier consumidor. La imposición cultural programada por la élite no es tan fácil en un mundo como el actual, de hecho, los agoreros de la imposición de lo anglosajón se han visto superados por la fuerza imparable de lo latino, de lo hindú o de lo kitsch, directamente. Que yo siga disfrutando con Mozart, no significa que no me active con ACDC; que me encante Botticelli, no implica que no me pueda emocionar con El lama blanco. Futilidad y trivialidad, pensamiento líquido, eso me preocupa mucho más. Pero es cierto que el mundo no se explica igual con un vocabulario de mil palabras, ni se transforma, ni se entiende, que con un vocabulario de diez mil; otra cosa es el talento.

01 mayo 2019

Serotonina, Sérotonine, Michel Houellebecq


Quería haber escrito tres entradas, al menos al mes, pero la desidia me lo impide, una descorazonadora desidia que me invade y me lleva a una inacción preocupante. Me sigo excitando con cada lectura, lo reconozco, y mi ritmo es adecuado, pero ponerme a escribiros, escribir, sobre lo que pienso o siento con cada una de ellas cada vez me resulta más complejo, diría, si no fuera porque lo considero muy cursi, insoportable. Pero muchas cosas me resultan insoportables, para qué engañarme: moverme, entrenar, escribir, dirigir, enseñar, disfrutar, amar, odiar, ser, no ser. La vida es difícil siendo muy fácil, por eso, a veces, el vacío.

13 septiembre 2015

Sumisión, Soumission,Michel Houellebecq

PN 893Una de las normas absurdas que sigo a la hora de elegir lecturas es no saber nada ni de la lectura ni del escritor. Bueno, esto es una verdad a medias: prefiero no saber nada del escritor. En más de una ocasión he comentado que me interesa muy poco la vida, obra y milagros de los autores, soy de los que piensan que la mayoría de las obras que se escriben obedecen a principios oscuros, es decir, irracionales, difícilmente controlables por el autor. Cuidado bloggero, esto no significa que el autor no controle su obra, o no escriba la obra que quiere escribir, más o menos, no, significa que el autor sufre procesos subconscientes, inconscientes e incluso conscientes que se escapan de la creación. Obligatoriamente los elementos irracionales hacen acto de presencia en una u otra ocasión; esto no significa que la obra obedezca en exclusiva a un acto artístico, para nada, esto significa que controlamos menos de lo que queríamos, y ahí está la emocion, lo literario, lo sublime de esta dimensión que nos lleva a otra vida.

04 enero 2015

La posibilidad de una isla, La Possibilité d'une île, Michel Houellebecq


Me encanta volver a ciertos textos, es la verdad, sobretodo cuando creía no haberlos leído y, conforme me adentro en la trama pienso, vaya, esto ya lo he leído: las sensaciones de complicidad argumentales, los guiños del autor, la estructura, lo dicho, todo, en fin, te van recordando que ese libro fue una parte de tu vida en un momento dado. El problema de la lectura compulsiva, bueno no voy a pasarme, de leer tanto, eso mejor, es que se acumulan cientos de libros en tus archivos mentales y, claro, alguna vez te puede pasar lo que me ha pasado a mí esta vez, que sé que he leído el libro, pero no me atrevo a aventurar cuándo ni dónde fue. Pero estaba claro que el libro me llamaba, de hecho me hizo este pequeño guiño el día de mi 47 cumpleaños, recién levantado, abro el libro y esta fue la primera frase que leí
A los cuarenta y siete años...La vida es extraña. Ni que lo digas Michel.

02 mayo 2012

El mapa y el territorio, La Carte et le Territoire,Michel Houellebecq


Houellebecq es un autor francés que ya me dejó impactado con su primer libro Ampliación del Campo de Batalla, y que se asentó en mi canon, definitivamente, con su segundo libro, Las partículas elementales.