Que raro volver a hablar con vosotros, comunicarme en
este final del mundo a medida que sufrimos por la gota fría, calientes, o
fresquitos, en nuestras casas, mientras las imágenes de la catástrofe, a
escasos metros de nosotros, se suceden por la televisión como si fuera una
serie de HBO, en el fondo, espectáculo: la muerte, la devastación, la fuerza de
los ríos que solo eran eriales, de las montañas que devoran poblaciones y de la
gente huyendo escalando montañas, todo una sucesión de imágenes que vienen a
nosotros sin esfuerzo. Antes la desgracia nos alcanzaba en diferido, era más
impactante.
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