La lectura es un placer indescriptible. Escribir un sufrimiento asumible
26 septiembre 2021
La hora de los hipócritas, Η εποχή της υποκρισίας ,Petros Márkaris
09 septiembre 2021
Tirar del hilo, L'altro capo del filo, Andrea Camilleri
En un mundo tan convulso, un mundo en que algunas noticias nos golpean como barras de hierro en una reyerta, pasa desapercibido el drama humano de la emigración, de los movimientos de gente causados por guerras o hambrunas, sí, es terrible, y lo es porque occidente se enfrenta a una paradoja fundamental, casi irresoluble. Los urbanitas, sí, la mayoría vivimos en ciudades o áreas metropolitanas, tenemos una idea parcial, romántica e irreal de la vida y del mundo, lo pasamos todo por el filtro de la corrección social y política despreciando no solo lo que no entendemos, que son muchas cosas, sino también pontificando sobre todo lo que ha de ser. Una ortodoxia identitaria, una estupidez sin límites. Eso nos lleva a olvidarnos de los territorios despoblados, de las subvenciones de supervivencia de actividades ruinosas porque es más fácil así que enfrentarnos al problema de que nuestra profunda estulticia nos ha llevado a preferir vivir como marqueses mientras no veíamos cómo otros seres humanos producían para nosotros a precios de risa, pero eso tiene consecuencias que se llaman geoestratégicas, consecuencias letales porque las personas, en un mundo conectado, pueden querer vivir con dignidad, pecado capital. Paro importante, puestos sin cubrir y territorios que se mueren frente a ciudades cada vez más grandes; necesidad de gente frente a ciudadanos inactivos, lo dicho, una paradoja muy compleja. A mí me preocupan mucho los temas relacionados con los refugiados y los movimientos migratorios, sé que siempre han sido fundamentales en los auges y declives de las sociedades, pero asistir en directo a dramas como Siria o Afganistán (evidentemente los dramas brutales de África ni nos los muestran) es duro, complejo porque odio la ortodoxia ideológica.
02 septiembre 2021
Con el agua al cuello, Trace Elements, Donna Leon
Las vacaciones son el tiempo imaginado para descansar del mundo reencontrándose con él, me explico, es el tiempo en que podemos ser más conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor, al fin y al cabo hay menos ruido, el silencio de los medios debería ser menos abrumador porque se supone que nos encontramos en un periodo en que disfrutamos de la molicie, el paseo, las visitas o de cualquier otra actividad que nos relaje; yo aprovecho para escribir, para tomar apuntes, para fijarme en las cosas que acontecen, en personas que actúan de una u otra manera y recrear historias en mi cabeza; sin embargo todo tiene sus peligros, por ejemplo esperar que los demás compartan contigo tus ilusiones o proyectos, en el fondo, hemos de comprender que los proyectos que se inician se hacen por uno mismo, para su solaz, su alegría, si queremos compartirlos hemos de ser lo suficientemente maduros como para entender que no siempre podemos enganchar al otro en lo que nos apasiona. Eso, además, deben ser las relaciones adultas, ¿no? Aceptar que cada uno tiene sus necesidades y es dueño de sus silencios.
13 agosto 2021
Independencia, Javier Cercas
Hay tormentas secas que revierten el flujo de la lluvia y evaporan el agua para sustituirla por un aluvión de rayos que nos aterrorizan. Terra Alta, Gandesa, ahora en La Pobla de Massaluca se quema la vida, el bosque mediterráneo se incendia, vive y se regenera, es su virtualidad, la incomprensible dinámica que nos lleva a la especulación. Esta maña una política abogaba por bajar la masa forestal y sustituirla por pastos, siempre todo tan rural, locus amoenus que nos reencuentre con el Edén perdido, manipulación, tiros al aire para revertir la dinámica de millones de años, ese período inabarcable de oscilaciones térmicas, de Co2 a gogó, de oscuridad inconcebible e inaprensible, cambios, cambios, todo fluye en el infinito irrelevante de la vida en nuestro planeta, masas polares, cálidos vergeles, tormentas incontrolables, inundaciones, paraísos cálidos, desapariciones, apariciones, adaptaciones y desaptaciones, todo observado con la soberbia de nuestros ojos miopes. Ha habido un incendio, pues, hay una ola de calor, vaya, y el milenarismo se abate sobre nosotros porque necesitamos que algo vaya mal. Algún día alguien respirará.
09 agosto 2021
El rey recibe, (Las tres leyes del movimiento I) Eduardo Mendoza
El verano es una época de contrastes, por una parte dejamos el trabajo para disfrutar de las vacaciones, y por otra, anhelamos lo que no tenemos, nunca nos conformamos, nunca tenemos bastante con lo que el día a día nos sorprende. Sin embargo he descubierto que no añoro la actividad frenética de mi día a día, para nada, la molicie se ha instalado en mí y no siento la culpabilidad luterana de perder el tiempo, al contrario, siento que tendré tiempo para redimirme y pedirme perdón, si procediese, porque el cuerpo y la mente también necesitan desconectar de la gran farsa. Es curioso, pues, que esté escribiendo esto cuando, al ir a comenzar, tenía el firme propósito de excusarme por no haber hecho las entradas que había prometido, mas conforme escribía, escuchando las sonatas para chelo de Bach interpretadas por Mischa Maisky, he descubierto que me importa un pito, que este blog que disfrutáis, o que ignoráis, es mi particular cápsula del tiempo, el reducto al que vuelvo cuando me lo pide el cuerpo para satisfacer la vanidad de quien no es capaz de escribir como un escribidor de verdad. (Anotación: me encanta cuando comparto impresiones con alguno de vosotros sobre lo que os ha parecido tal o cual lectura, ¿Vanidad?)






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