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03 junio 2025

Ojos de perro azul, Gabriel García Márquez

Queremos creer que los autores canónicos siempre están a la altura de lo que esperamos de ellos. En ocasiones, hemos empezado a leerlos a través de una gran obra que determina nuestro espíritu lector. La mayoría de los lectores acceden a alguna otra obra siempre y cuando tenga relevancia o éxito. Solo unos pocos se preocupan por analizar todo el corpus en profundidad para conocer, analizar y tener un conocimiento cierto del creador. Pero esto no siempre trae consigo un placer estético, un goce literario; los autores también pueden hacer obras inaugurales, tardar varios libros en encontrar el tono y la marcha en el flujo de su literatura. Cuando esto pasa, ocurren dos cosas. El lector medio se decepciona, no entiende que se hayan publicado ciertas obras. El especialista busca para encontrar cómo, a partir de ensayos de escritura, el autor se encuentra a sí mismo y en su literatura. Esto pasa con esta colección de García Márquez.

15 abril 2020

El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez


Aunque no ha sido el apocalipsis zombi, nos acercamos a la hecatombe sistémica con que Hollywood amenaza cada cierto tiempo en las pantallas de nuestros televisores (nótese la ironía metonímica). Así que en mi encierro interior y exterior deambulo por mi casa como un espectro atendiendo cualquier señal de vida más allá de las paredes, observo, escucho y aplaudo como cualquier autómata a las ocho de la tarde mirando las ventanas, viendo las mismas caras como si fueran amigos antiguos que no acabo de recuperar en la memoria. Pero no importa amigos, esta entrada es de celebración, de autocelebración y aniversario sin fecha, es lo que tiene este formato de escritura, sí, celebro mi aniversario número cuatrocientos, nada más y nada menos. Cuatrocientas entradas en el espacio, como un jinete postmoderno con un cohete entre las piernas, cuatrocientas del ala, ¡toma colonialismo!, cuatrocientos libros que he leído con devoción y cristianamente, es decir, hasta el final, me hayan gustado o no, haya disfrutado o no, como una penitencia a la que me obliga mi alma de pecador. Mi padre me dice que aproveche mi talento natural, he dicho que esta entrada es de autobombo, y me pregunto en el yerno de los pasillos, si el talento no es más que una ilusión que el otro proyecta sobre uno, o sea, que el talento no es más que una impresión del amor, me lo huelo, porque el talento implica trabajo, voluntad, disciplina, concentración; me decía hace poco un amigo que gano si me concentro, es posible, pero no mantengo la concentración, soy un TDAH como un pino, sin duda, menos mal que me he autodiagnosticado a tiempo y podré gozar de adaptaciones a medida de mi problema (nótese la concesión que os hago, compañeras).

22 abril 2014

La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. Siete cuentos. Gabriel García Márquez


Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto. Hallábase echado sobre el duro caparazón de su espalda, y, al alzar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas callosidades, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha, que estaba visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia.