La nueva narrativa española es sorprendente, a fragmentos de gran brillantez técnica y narrativa, le siguen otros incongruentes y banales, vacíos e insípidos.
Este libro tiene de los dos ingredientes,
a historias brillantes, bien hilvanadas, le siguen otras sin ningún interés,
prescindibles completamente. La ventaja es que el libro es corto y el lector
perdona este vacío narrativo, y se deja atrapar por las historias que le envuelven
y le hacen vagar por los desiertos de la trama. Las historias se suceden
trepidantemente, como una espiral ansiosa. El tren es una excusa, es el
principio y final de la historia. Helga,
una agente literaria, se encuentra con un falso psiquiatra que le dejará una
carpeta con historias contadas por esquizofrénicos. El atractivo no será tanto
la descripción de la enfermedad, o las reflexiones sobre la psiquiatría
moderna, como las historias que nos revelan la verdadera naturaleza del hombre:
la locura puede llegar a nosotros a
través de la vida, la vida nos vuelve esquizofrénicos, la supervivencia nos
hace locos.
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