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15 noviembre 2021

El hombre inquieto, Den orolige mannen, Henning Mankell

 

Las despedidas las asociamos a las pérdidas. Creemos que despedirnos de algo, o de alguien, lleva inequívocamente a la extinción de la relación, es un finiquito inevitable. Pero no siempre es así. Hay despedidas que son un hasta  luego, se necesita aire, se necesita perspectiva o, simplemente, se reivindica un espacio alternativo. Es cierto, no obstante, que hay despedidas que son pérdidas, sobre todo cuando no ha habido despedida. Una pérdida es la ausencia definitiva de lo otro y eso crea una sensación de inseguridad, necesita de duelo: perdemos por la muerte o por los cambios de espacio, perdemos porque desaparece el objeto o parte del objeto o porque decidimos que se desvanezca de nuestras vidas, en todos los casos la momentánea liberación, si la hay, lleva el dolor de la ausencia, menos cuando es una liberación.  Por eso, una vez más, la literatura resuelva como nadie este dilema: las pérdidas podemos recuperarlas volviendo a leer el libro que nos ha hecho felices, hasta el infinito si hiciera falta; y las despedidas, bueno, las despedidas son adioses momentáneos, siempre podemos recuperar a nuestro personaje favorito rememorando lo bueno y la felicidad que nos proporcionó a lo largo de nuestra vida.

31 marzo 2020

Huesos en el jardín, Handen Henning Mankell


Conforme pasan los días de confinamiento el cuerpo cambia, la mente, el alma se encuentra ante uno mismo y ya no hay ruidos que nos distraigan. La vorágine de lo cotidiano desaparece y se instala la sensación del tiempo detenido, de la rutina inmóvil. Levantarse, leer, trabajar, escribir, comer, moverse, leer, trabajar, comer, dormir, en un silencio desconocido, en nuestra dimensión de seres sin oídos. Somos sordos, insensibles a los movimientos que se desencadenan a nuestro alrededor, esclavos de ilusiones incrustadas en nuestro cerebro pequeño burgués: una casa, un jardín, dinero, comodidades, respirar, igual viajar, no importa, el sueño está en nosotros grabado a fuego, sin remedio. Así, cuando nos invade este miedo irracional, esta epidemia, nos vemos en la obligación de ser nosotros mismos, oírnos, establecer la dialéctica inaplazable de saber si vamos a ser los mismos,, si todo va a permanecer inalterable, ¿ves?, en el fondo somos conservadores.

12 agosto 2015

Antes de que hiele, Innan frosten, Henning Mankell


Cuando hablamos de Wallander siempre tengo la impresión de que ya se ha dicho todo, de que no se puede aportar absolutamente nada nuevo. Y de alguna manera, es cierto. Los grandes personajes, él es uno de ellos, adquieren dimensiones complejas y se redimensionan en el imaginario del lector reconstruyéndose con cada lectura, por eso se convierten en auténticos seres reales, tan difíciles, tan humanos, que da vértigo acercarnos a ellos. 

18 agosto 2014

La pirámide, Pyramiden Henning Mankell


Hennin Mankell
habla de su serie de Wallander como novelas sobre el desasosiego sueco, y me parece muy acertado este apunte porque, en realidad, es de lo que se trata, de novelas en las que se intenta buscar las causas y consecuencias de la caída en la modernidad de una sociedad como la sueca. El mismo Mankell nos dice que, lo que intenta explicar es

¿Qué estaba sucediendo con el Estado de derecho sueco durante la década de los noventa? ¿Cómo sobreviviría la democracia si los fundamentes de dicho Estado no se mantenían ya intactos? ¿No tendrá la democracia sueca un precio que pueda llegar a parecernos demasiado alto y deje de merecer la pena pagar?
Muchas preguntas

05 marzo 2013

Cortafuegos, Brandvägg Henning Mankell


La virtud de
Henning Mankell y de su personaje Wallander es que, aunque participa de todas las estructuras del género policíaco sueco, que en gran medida, inventa e imponen sus obras, es capaz de innovar y tocar temas de interés político y social que siguen interesando aunque pase el tiempo.

La novelística policial sueca y nórdica en general, optan por simultanear más de una acción dando una doble voz a las tramas que confluyen, finalmente, en la resolución del caso. Esta técnica es propia del Best Seller: el lector se interesa por más de una acción que sabe, aunque parezca que no es así, que se ligará al final del relato y, esa es su virtud, mantiene la intriga y el interés, aunque vaya resintiéndose la técnica narrativa. Sin embargo, Mankell no lo hace exactamente así. Mankell esboza la acción paralela, que será la que nos dé la pieza final del puzzle narrativo, con algunas pinceladas y dedicándole un breve espacio en la narración.

27 julio 2012

Pisando los talones, Steget efter Henning Mankell



Ya no me acuerdo del tiempo que hace que dejé la saga de
Wallander. Tal vez seis o siete años, creo que decidí dejarlo porque no quería agotarlo, como me ha pasado con Camilleri, y leyendo, leyendo, fue cayendo en un olvido injusto. Ahora lo retomo donde lo dejé, así que me hago con el libro número 7 de la saga, que tiene 11, y me enfrento con verdadera devoción a sus casi 800 páginas.