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20 octubre 2021

Chicas felizmente casadas,Girls in Their Married Bliss, Edna O'Brian

 

Cierto sentido del pudor no me permite escribir cuando estoy en estado de ausencia, cuando el decaimiento me lleva a retrotraerme del mundo, aunque siga llevando una vida normalizada: trabajo, risas, trabajo, carretera, lecturas, películas, no sé, navego en mi universo, en los entresijos de los recuerdos y de las ausencias que no consigo recordar, en los vacíos que ya no se van a llenar, en una búsqueda de la esencia del ser que parece no va a llegar antes de partir. Es, la búsqueda, un camino abstruso, lleno de trampas del ego, soluciones sencillas a densidades insondables del alma, pero uno debe seguir siendo, hablando o interactuando en los otros, es un destino fatal de la existencia. La búsqueda es el único objetivo de una vida que merezca la pena.

27 julio 2020

La chica de ojos verdes, Girl with Green Eyes, Edna O'Brien

¿Pensabais acaso, personas de poca fe, que había desaparecido del mundo, que me había olvidado de este blog? Siento decepcionaros o alegraos el día, es más simple, más prosaico, claro, el trabajo me ha superado y ha sido imposible dedicar el tiempo necesario para escribir sobre los libros que sigo leyendo, igual no al ritmo que me gustaría, pero sigo leyendo y adentrándome en el universo imaginado de otros u otras, en las dimensiones creadas que nos ofrecen las páginas que nos liberan de la realidad irreconocible en que vivimos. Ayer pensaba que es posible que la realidad no sea adivinada, prevista por gurús, tontería del día, si no que la imaginación del escritor se recrea en la realidad como una nueva construcción que no ocurriría si no existiera previamente lo escrito. Reflexiones.

14 febrero 2019

Las chicas de campo, The Country Girls, Edna O'Brian


¿La desidia es motivada por la edad? No lo sé, pero la apatía y el inmovilismo parece que se activan con el tiempo. No sé si el sosiego nos abruma por un hecho hormonal, si la moderación se convierte en elemento distintivo, y todo esto, hace que perdamos las ganas de hacer. Sin embargo algo en nosotros se resiste a que el tiempo tiranice nuestras acciones, que se apodere de manera invisible de nuestros deseos y pasiones, nos rebelamos como adolescentes que no quieren parecerse a sus padres, para nosotros, lo de parecernos al padre, nos llega tarde: o nos parecemos o hacemos como si no nos pareciéramos; pero el instinto de ser, de la revolución interior, debemos dejar que fluya, no debemos censurarlo bajo ningún concepto, porque respirar y mirar al frente es hermoso y, así, descubrimos que hay infinitas cosas por hacer.