Cierto sentido del pudor no me permite escribir cuando estoy en estado de ausencia, cuando el decaimiento me lleva a retrotraerme del mundo, aunque siga llevando una vida normalizada: trabajo, risas, trabajo, carretera, lecturas, películas, no sé, navego en mi universo, en los entresijos de los recuerdos y de las ausencias que no consigo recordar, en los vacíos que ya no se van a llenar, en una búsqueda de la esencia del ser que parece no va a llegar antes de partir. Es, la búsqueda, un camino abstruso, lleno de trampas del ego, soluciones sencillas a densidades insondables del alma, pero uno debe seguir siendo, hablando o interactuando en los otros, es un destino fatal de la existencia. La búsqueda es el único objetivo de una vida que merezca la pena.


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