Mostrando entradas con la etiqueta inglesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inglesa. Mostrar todas las entradas

15 septiembre 2025

Dioses menores, Small Gods, Terry Pratchett

De vez en cuando nos tenemos que entretener, es un placer reírte y leer libros que, en apariencia, no pretenden más que entretener. En ocasiones es difícil acertar, por ejemplo, en este caso, leo un libro que ayuda a entender un universo literario y, sin saberlo, podría ser que no entendieras la dimensión porque no conoces las tramas. Pero eso no pasa, es decir, que puedes leerlo sin necesidad de conocer ese universo. Genial. La lectura no es solo pensamiento, reflexión y tratar sobre los temas más importante del alma humana, no, la lectura también es divertirse, pasar un buen rato y conseguir que la vida sea menos farragosa.

02 enero 2025

Lecciones, Lessons, Ian McEwan

 


Los abusos a menores son un tema que ha dejado de ser tabú. Es más normal encontrarnos con una relación de hombre hacia, no de mujer hacia; parece menos posible, más inverosímil. En cualquier caso se produce la pederastia, que, de hecho, ha sido una norma a lo largo de la historia de la humanidad, incluso sacralizada en otras culturas y en otros tiempos. Pero una cosa no quita la otra, aprovecharse de quien no puede valerse por sí mismo, creer que tenemos niños adultos porque acceden de manera ilimitada al porno o a internet, es absurdo, es penalizable y debe ser perseguido, porque tenemos la obligación de preservar a quien no puede hacerlo por sí mismo. Si no es así, ¿qué sentido tiene el Estado de derecho?

07 octubre 2024

Cómo viven los muertos, How the Dead Live, Will Self

 


Cuando imaginamos la muerte cada uno lo hacemos desde nuestra educación, los que la tenemos, los más jóvenes, tal vez, recrean el imaginario fílmico con el que se han educado. La muerte es tabú, como muchos otros en una sociedad tan hipócrita como la nuestra. No nos morimos, somos jóvenes eternos, guapos y perfectos, con vidas plenas que se reflejan en las series de televisión de manera constante. Pero como eso no es cierto, no deja de ser una fantasía más propiciada para adormecernos y que no pensemos en lo nuclear, la muerte, pues, se puede presentar como nos dé la realísima gana. Yo, que la he experimentado, la entiendo como un momento de tranquilidad y paz, de estar con nosotros mismos y, quién sabe, con aquellos que nos han querido y deambulan por ese espacio inconcebible. Pero igual no es así, igual es la nada, es la podredumbre del cuerpo y la desaparición del espíritu, en cualquier caso, somos seres materialmente vivos y espiritualmente activos, con consciencia y alma, así que reconozcamos que también, en consecuencia, seremos no seres muertos. Y no me da ningún miedo.

07 septiembre 2024

Ruta de escape, The Rat Line - a Nazi on the Run; Philippe Sands

 


No soy muy amigo de la literatura realista, de la recreación de un hecho histórico olvidándose de lo ficcional. Las investigaciones académicas o periodísticas me interesan poco, muy poco. Es paradójico, mi profesión me debería llevar a ser un seguidor fiel de este tipo de libros, pero la vida de los demás, si sé que es más o menos real, me interesa una higa. No soy cotilla, creo, no creo que me aporte nada saber las interioridades de tal o cual personaje, no, para nada, me interesa, en todo caso, la obra, lo que dice, su capacidad de crear, inventar o aportar, pero lo que le ocurrió o no, pues no. Sin embargo, entiendo que es útil, mucho, porque aporta nuevas perspectivas, puntos de vista que pueden ayudar a comprender la historia. Hitler, luego hablamos de él, era un drogadicto paranoico, o se hizo, mas lo que quedan son sus obras: el holocausto, la guerra infernal; es probable que todos quienes lo siguieran no fueran ni paranoicos ni drogadictos, fueron amas de casa, trabajadores de las fábricas o intelectuales, así que la explicación de sus desequilibrios es una variable más, pero no la explicación.

04 junio 2021

Máquinas como yo, Machines Like Me, Ian McEwan

 

La tecnología invade todos los espacios de nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestros espacios. La tecnología se ha convertido en la sacralización deificada que puede transformar o crear cualquier cosa: sustituye el anhelo indeleble del hombre de creer que su vida tiene algo más de sentido de lo que sus proyecciones le dicen, que el constructo de su personalidad no se evaporará en el mismo instante de la muerte, porque el hombre moderno no quiere mirar a la muerte, no acepta el devenir oscuro de la existencia, no, necesita emular las hazañas de los dioses, sentirse superior a cualquier deidad que haya existido o que pueda existir, de ahí su obsesión por que la tecnología se convierta en el único fin que, como especie, hemos de conseguir. Sin embargo, la tecnología, no es más que una aplicación mecánica de nuestra inteligencia, una ayuda que nos permite evolucionar a un ritmo diferente, a encontrar nuevos espacios que podamos explorar en nuestro afán aventurero, por eso atrae tanto, por eso nos entregamos a sus abrazos, a sus contradicciones, porque si no lo hacemos, quedaremos desnudos ante un espacio con olor a tierra húmeda ( o quemada, no lo sé, pero desde luego ante la naturaleza que se nos ofrece, en realidad, como la única certeza de destino).

21 junio 2020

Intimidad, Intimacy, Hanif Kureishi

Va pasando el tiempo del confinamiento, como Boccaccio nos hemos contado cuentos huyendo de la peste invisible, de la enfermedad socializada, globalizada, del miedo institucionalizado por la televisión y los medios, hemos leído o visto la televisión: series, cine, deporte enlatado; hemos creído la verdad oficial y hemos dudado de la verdad oficial, hemos confiado en el gobierno y hemos criticado al gobierno; nos hemos asustado o nos hemos negado a pisar la calle en la nueva normalidad mediática. Vivir con miedo. Con el peso sobre el alma que se traslada al corazón y se siente como un puño que aprieta el pecho, constante, incansable, siniestro, el miedo, el pánico a no ser, a enfermar, a morir, es decir, a seguir los designios habituales de la vida con normalidad, naturalidad, pero no, no podemos porque el dolor o la muerte la hemos desterrado, como la de los miles de muertos que han abarrotado las morgues, silenciados, en cierta medida, ocultados, en mucha más, porque la sociedad de la felicidad, de la liquidez moral, del relativismo ético, no puede soportar saber que somos eso, nada.

02 mayo 2020

Del color de la leche, The Colour of Milk, Nell Leyshon


Cerremos por un momento los ojos y pensamos que nos hemos tomado la píldora roja, que hemos desechado, aunque sea por un breve lapso, la píldora azul que tomamos todos los días y nos permite convivir con Twitter, Facebook o Instagram; pensemos que hemos dejado a un lado la prensa sin contenido, los artículos inanes, los comentarios vacuos de la televisión; cerremos los ojos, creamos con fuerza que hemos tomado esa píldora que nos hará vomitar, convulsionarnos y abrir de repente los ojos; imaginemos que no escuchamos los interminables discursos del Gran Padre Mandarín en su Feliz Gobernación, ni al Conciliador, normalmente un Dictador de entre las castas (divino Espinosa, siempre te agradezco la claridad de tu literatura); imaginemos que creemos en la individualidad y respetamos el pensamiento, que optamos por lo ético, que se nos revela la verdadera moral del hombre. Entonces no nos moveríamos de manera acompasada, no bailaríamos al son de las trompetas que llaman al establo y entenderíamos que somos seres únicos. Pero abrimos abruptamente los ojos y nos decidimos por la pastilla azul, tenemos el móvil al alcance de la mano, al fin y al cabo el banquete de la abundancia imaginaria es más llevadero que una vida con dignidad.

23 abril 2020

El sentido de un final, The Sense of an Ending, Julian Barnes


Es posible que este sea un tiempo de reencuentro, de explorar los recodos de la memoria y reconstruirla como mejor nos convenga. Así los recuerdos son nuestro repositorio particular de vivencias, un pozo en que se revuelven incómodos momentos, situaciones que creemos haber experimentado con una nitidez que nos abruma y parecen indelebles en nuestra alma, pero no es así querido lector, en absoluto, la sorpresa del destello, el dolor en el vientre o las apreturas del corazón no son más que un puzle reconstruido, rehecho a nuestra imagen y semejanza para que encaje con nuestra alegría o nuestro dolor. ¿Significa esto que los hechos no han ocurrido, que no los hemos experimentado, que no nos han alegrado, dolido, marcado o lastrado? En absoluto, han pasado, han ocurrido, nos han salvado, enamorado o hundido, pero nuestros recuerdos son el resultado necesario de una reformulación manipulada por el ego, si no, no podríamos vivir. O sí, pero no podemos olvidar que la perspectiva de algo es poliédrica, multivariable y nosotros solo experimentamos lo que nuestro cerebro está preparado para asimilar, o no. El recuerdo, como veis, es pura contradicción, incluso su explicación.

22 enero 2020

Nunca me abandones, Never Let Me Go, Kazuo Ishiguro

Las tormentas anegan los espacios que habito, tal vez lo haya dicho alguien, o no, es posible que me venga este enunciado sin pensar, fruto de mi imaginación, o que nazca de los recursos de la memoria, es indiferente, en cualquier caso queda en esta entrada, cuando pongamos el texto entrecomillado en
google aparecerá como si fuera original, siendo, es probable, un fake. La memoria lo reconstruye todo tomando recuerdos y adecuándolos, por eso me fijo en la tormenta, hecho real, en los espacios por los que discurro y así veo el litoral sin playas, los montes con árboles volando y las ciudades con espacios destrozados por el viento. Aun así sigo leyendo, sigo transitando por mis particulares tormentas

09 enero 2019

A contraluz 1. Outline, Rachel Cusk


Vuelvo a un blog que tenía algo abandonado, y lo hago con fuerza, con la fuerza de una mujer que reflexiona sin apasionamientos sobre un viaje a Grecia. Esta temporada, de eso quería hablar, me he propuesto leer varias series, trilogías y conjuntos novelescos varios que me parecen interesantes a priori. Edna O'Brien,
Chicas del campo, la propia Cusk, con su serie Outline; avanzar con Knausgard; quiero leerme el segundo tomo de Pinilla, acabar con Virgine Despentes y, cómo no, leer la nueva entrega de Donna Leon, Camilleri y algo de mi adorado Wallander (me quedan dos o tres novelas y me disciplino para leerlas cada dos años). Además en el momento que caiga en mis manos Houellebecq, Serotonina, lo leeré. Además me gustaría acabar la inmensa obra cuentística de John Cheever, algo de Hayashi, Pearlman o George Saunders; Neuman y abordar, ya va siendo hora, Hambre de Hamsun. Tengo alguna cosilla de Vuillard, Joy Williams o Bukowski pendiente. ¡Animaos a leerlos antes que yo!

26 noviembre 2018

El corazón de las tinieblas, Heart of Darkness Joseph Conrad


Tengo acabada la entrada y se me borra. Debe ser que no era el camino, debo volver a pensar, a decir lo que quiero. Se me ocurre, así, de pronto, los clásicos, ¿qué son, quién los determina? Tonterías al fin y al cabo porque hay libros, lo sabemos, que perviven a pesar de lo canónico escolar, una de las pocas vías que nos quedan para la superveniencia de ciertos libros (pasaría como con las pelis en blanco y negro, pero los libros no se pueden colorear, o sí, se adaptan, se reconfiguran sin el menos pudor y se hacen versiones quijotescas para estudiantes de treinta páginas, reducción tal vez agradable para el profesorado que no ha de releerse cientos de páginas en blanco y negro), una pervivencia estabulada en manuales, las más de las veces o en pequeñas asignaturas universitarias para pocos estudiantes universitarios. Así pues, me fascina esa atracción que conlleva la adición que opera en mí, como si saber que existe un clásico y no lo he leído fuera una puerta a un universo desconocido que aún no he sido capaz de descubrir, y eso me atrae tanto que sigo buscando con paciencia

10 enero 2018

El gigante enterrado, The Buried Giant, Kazuo Ishiguro



En ocasiones nos encontramos en la encrucijada del género, es decir, sabemos qué leemos, pero determinar el alcance de lo que es no  nos resulta tan sencillo. Eso nos pasa cuando estamos inmersos en lo más canónico y esperamos que se nos presente lo formalmente esperable, así una novela desarrolla espacios y personajes en una trama, un ensayo reflexiona y argumenta y un relato abrevia los espacios y los personajes para centrarse en algún punto concreto de lo literaturizado. Si vamos a los subgéneros, pues pasa algo parecido: novela negra, novela policial, libro juvenil, de aventuras, novela histórica o poesía, depende. Así que esperamos conocer lo que leemos y lo clasificamos casi sin darnos cuenta porque nuestro cerebro es así, está preparado para clasificar de antemano y juzgar sin tener todos los elementos en la mano.

05 septiembre 2017

Cáscara de nuez, Nutshell, Ian McEwan


El verano no solo es propicio para leer novelas de entretenimiento que te permitan un encefalograma plano, el verano también es una época para disfrutar leyendo buenas novelas. Ya sabemos que ante la presión mediática se hace muy difícil la selección de qué leer o qué no leer, eso es así, por eso siempre voy con pies de plomo temiéndome lo peor. Sin embargo, lo he comentado en alguna ocasión, también hay novelistas que se caracterizan por su seguridad, es decir, que te brindan un lugar a donde ir sin más temores que los propios de la novedad; uno de esos novelistas en Ian McEwan.

08 agosto 2017

El ruido del tiempo, The Noise of Time Julian Barnes


Hace tiempo que no entraba en el blog, no por que no tenga ganas, las tengo, sino porque tanto escribir, tanto leer no me dejan tiempo para respirar lo que me gusta, la literatura, no tanto como crítico, he escrito y conferenciado sobre el canon y Chirbes, ergo algo de felicidad me queda, sino como lector, como letra herido, como parásito de las letras. Leo, no se puede vivir sin leer, no nos engañemos, podemos vivir en un sofá viendo diez horas de televisión diaria, claro, comer, cagar y dormir, si podemos después de la ausencia de ejercicio físico, sin embargo siempre he pensado que eso no es vivir, es pasar, es deambular en silencio por un mundo, por otra parte, lleno de ruidos y desconciertos.

19 diciembre 2016

Patrañas, Cock and Bull, Will Self


Da gusto volver a visitaros. H
ace tiempo que estoy desbordado de trabajo, leyendo, corrigiendo, traduciendo, y eso no me permite leer a la velocidad que me gustaría. Eso no significa que abandone, es más, es un reflejo exacto del fin del blog: servir de espacio compartido de memoria, donde pueda reseñaros mis ideas y lecturas conforme las voy realizando. Nadie dijo que construir un canon muy particular fuera una tarea sencilla, es más, las dificultades hacen que pueda pensar y reflexionar sobre mis próximas lecturas, que os anuncio, seguro que son interesantes.

05 octubre 2016

300, La señora Dalloway, Mrs. Dalloway's Party,Virginia Woolf


300. Llego a ese número de entradas, un número que no me dice nada, sin embargo, sé que son muchos libros, muchas horas, muchas reflexiones, mucho tiempo añadido a mi vida que se ha ido expandiendo como una galaxia en pleno big bang. Porque de eso se trata, de aumentar la vida, de vivirla a través de las otras vidas, de otras dimensiones que acontecen en mi cerebro y se suceden a un ritmo vertiginoso. 300, un número extraño, el número de visitantes diarios a los que he llegado en algún momento en este blog, el título de una obra gráfica y de una película, el número que da entrada a una nueva obra en mi vida.

19 abril 2016

El hombre del toque mágico, The man with the magic touch Stephen Vizinczey

Los libros desaparecen a una velocidad supersónica de los catálogos, no os podéis imaginar lo que me cuesta, después de leerlos, encontrar algunas referencias para poder presentaros su ficha técnica, dónde comprarlos o leerlos. Siempre nos quedan las bibliotecas, es verdad, pero en esta pereza contemporánea que no nos permite movernos de casa, que nos pide, a gritos, que todo nos llegue vía express a nuestro domicilio, ir a una biblioteca se ha convertido en un acto revolucionario, en una acción claramente contra-sistema. Leer ya lo era, lo fue casi siempre, menos cuando se convirtió en mero placer estético que solucionaba ciertas poluciones nocturnas de burguesitos/as aburridos, sin embargo el poder salvaje de lo dicho, ja, eso son palabras mayores.

21 febrero 2016

La ley del menor, The Children Act, Ian McEwan


Hay autores con los que sabes que algo bueno te espera. Puede que no estés ante su mejor novela, o que no te identifiques con la temática, con los ritmos, con la ideología que subyace a la trama, pero no importa porque sabes que te vas a encontrar con algo sólido, con una estructura coherente, con un trabajo honrado, literario, tenaz. Eso es complicado, algunos lo llaman estilo, a mí me gusta ese término: estilo, manera de h
acer algo reconocible. Con ello no quiero decir que clonen las novelas, no, pero tienen ese sello perceptible de que nos hemos encontrado con un autor familiar, cierto, cotidiano.

09 diciembre 2015

Erewhon, Samuel Butler


Hay libros que han tenido un eco en su época pero con el tiempo, desparecen del panorama editorial y se convierten en rarezas para lectores interesados. Son libros que permanecen aletargados esperando que alguien los descubra y los actualice, que los lea y los reconstruya a la luz de su tiempo por ver si ha resistido el ostracismo o son anacronismos insensatos, aburridos y desdeñables. No lo es nuestro libro, permanece intacto su interés, su ingenuidad es agradecida por el lector que se ríe de las excentricidades del héroe atrapado en un mundo austral tan cercano a la fascinación de
Gulliver (me ha recordado muchas veces al libro de Swift)

26 octubre 2015

Tren nocturno, Night train, Martin Amis


Se puede escribir una novela policíaca y que el protagonista no sea un hombre. Además se puede escribir una novela policíaca en que aparezca una rubia y no sea tonta. También se puede escribir una novela policíaca donde se beba güisqui y donde la muerte imposible no sea una muerte cruenta. Se puede escribir una novela policíaca donde la muerta sea la que da pistas a los vivos de su muerte y su vida. Y se puede escribir una novela policíaca donde la asesina sea la muerta.