Escribir sobre las relaciones con los padres es extremadamente complicado. Somos hijos del destino, pero, además, de nuestros padres. Los padres parece que adquieren una responsabilidad social y jurídica con nosotros, los hijos, que se extiende, en ocasiones, a la renuncia del yo en favor del él. Pero la vida, que pasa, reclama la factura cuando el hijo se convierte en quien se ocupa del padre, como si la broma infinita de la adolescencia, apenas finiquitada, les devolviera a una realidad difícil. Su cuidado. La reflexión sobre nuestras obligaciones al respecto es de múltiple naturaleza. En nuestro mundo, las obligaciones no van más allá de nuestros deseos o de lo que establezca la ley. Sin embargo, parece que se orilla la responsabilidad, se deja pasar la oportunidad de devolver, si se recibió, o de ejercer, aunque no ejercieran. Es, entiendo, una opción individual, la vida sigue y evoluciona en cada uno, que crea su universo y recrea su mundo. Hay ocasiones en que no cabe el cuidado y no debería dar lugar al reproche. Yo, personalmente, elijo el cuidado, pero tú puedes y tienes derecho a no hacerlo.
La lectura es un placer indescriptible. Escribir un sufrimiento asumible
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23 abril 2025
28 julio 2016
La tierra que pisamos, Jesús Carrasco
Cuando hemos leído una primera novela de un autor, en ocasiones, nos encontramos en tal estado de entusiasmo que esperamos la segunda como si fuera una necesidad vital. En mi caso me excito, estoy nervioso y miro los suplementos de cultura por si aparecen nuevos libros de esos autores que me encandilan. Pasa, también, que salida la siguiente novela, el marco de expectativas era tan grande que la realidad nos deja huérfanos, algo preocupados por si la lectura que hicimos de la primera no fue la correcta, como si aquellos logros que creímos observar no hubieran sido más que espejismos de lector. Pero pasa, y pasa que no queremos releer aquella novela que tanto nos gustó porque tememos que algo haya cambiado en nosotros, algo fundamental que no nos permitiría disfrutar como disfrutamos de aquella lectura pasada.
15 enero 2014
Intemperie, Jesús Carrasco
El realismo social y el naturalismo, intentan llevar a la literatura la realidad en que se inscribe el mundo que comparten con los lectores. Hay perspectivas más o menos objetivas que nos muestran un mundo objetivado por la mirada omnisciente del escritor. Otras novelas van más allá e intentan dar soluciones a los problemas reales con los que se encuentra este. Otras usan las técnicas descrita para adentrarse en los mundos de los hombres, bien mediante la descripción de sus vicios, bien mediante la intromisión en sus virtudes. Esta novela estaría en todos estos grupos: desapasionamiento del autor, llevado a un punto en que los personajes no tienen nombres conformándose con ser estereotipos; objetivación de lo circundante; realismo en la descripción de paisajes y lugares; esquematismo; omnisciencia.
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