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19 marzo 2026

1794, Niklas Natt Och Dad

El otro día, en mi tertulia literaria, una asistente dijo: «A mí me preocupa la banalización del mal», y la frase se me quedó adherida como se quedan ciertas verdades incómodas, no por su novedad, sino por su evidencia. Desde entonces no he dejado de pensar en la manera en que la sociedad moderna trata el mal, tanto en su régimen de imágenes como en su administración política y moral de la guerra. El mal forma parte de nuestra naturaleza; no lo extinguimos, apenas lo civilizamos, lo sometemos a códigos, lo rodeamos de argumentos y aprendemos así a tolerar la muerte violenta cuando se nos presenta como necesaria, aunque nos produzca pudor, rechazo o malestar. Pero, al mismo tiempo, la vida moderna es pornográfica: todo se exhibe con una crudeza obscena, entregado al hiperrealismo incontrolable de la mutilación, del desmembramiento y de cualquier otra salvajada servida como parte del menú cotidiano. El mal, repito, lo civilizamos en esa lucha interminable contra nuestra condición bárbara, porque no dejamos de ser animales enjaulados en la norma del derecho, cuando esta existe; y siempre aparece quien, en un arranque postcivilizatorio, decide volver a ser bestia, dar rienda suelta a lo bárbaro o, sencillamente, satisfacer los deseos reprimidos de esa fiera que nunca ha dejado de respirar bajo la piel.

04 enero 2025

Vicio propio, Inherent Vice, Thomas Pynchon

 


La novela negra es un subgénero del policial que trasciende el misterio para explorar el lado oscuro de la sociedad. Con una atmósfera cargada de fatalismo, retrata crímenes como síntoma de problemas sociales, políticos y morales. Sus protagonistas, a menudo detectives cínicos o antihéroes, navegan en un mundo corrupto donde la justicia rara vez triunfa. Surgida en Estados Unidos con autores como Dashiell Hammett y Raymond Chandler, evolucionó hacia nuevas formas con exponentes como Patricia Highsmith y Henning Mankell. La novela negra no solo resuelve enigmas, sino que desnuda las sombras de nuestra humanidad. El subgénero, al evolucionar, toma nuevas perspectivas y busca alternativas narrativas que le permitan seguir enganchando a los lectores.

02 septiembre 2024

Todos en mi familia han matado a alguien, Everyone in my family has killed someone, Benjamin Stevenson

 


El tema de los géneros me trae de cabeza, es algo que me encanta y que siempre me ha hecho pensar mucho. El entretenimiento es un fin de la literatura, como el hecho de la propia escritura, la reflexión sobre el alma o la creación de mundos. La literatura entretenimiento tiene muchos géneros; aventuras, policíaco, fantástico, gótico o romántico. Su finalidad es siempre la misma, contar con una trama que consiga atraer a lector. Las plataformas de internet han conseguido cambiarlo todo, no ya en el ámbito personal, que por supuesto, sino también en el acceso a la información, inmediato, no filtrado, en bruto, o con las series de televisión, al entretenimiento. En realidad da lo mismo el ámbito que elijamos, la finalidad es la misma: el placer inmediato. La literatura, pues, debe tomar el hueco que deja el aburrimiento de saber todo al instante, de tener todo al instante, de frustrarse por no tener nada al instante, esa es la realidad. La literatura ofrece un entretenimiento diferido, alargado en el tiempo, autosuministrado. Bienvenida sea.

11 febrero 2020

Tiempos negros, AAVV


Ayer venía pensando sobre la muerte, no es que el libro me haya mediatizado por que nos hable de partes más o menos escabrosas de lo que ocurre en la sociedad, no, venía pensando en cómo se oculta la enfermedad y después la muerte aparece como algo que no trasciende, anecdótico; si quien fallece tiene fama, se le honra en lo público, si familia, en el seno, a veces con la exposición en lo público, pero hay una tendencia a ocultarla, como si el cadáver no fuera en lo que nos vamos a convertir algún día, como si no fuera parte importantísima de quienes somos y por dónde andamos. No existe pornografía en la muerte privada, sí en la pública, en los cadáveres de una guerra, en ocasiones de una matanza, porque parecen monigotes que no nos atragantan el bocado cuando comemos viendo el telediario, o de un crimen infecto que hemos seguido día a día por la televisión con miles de horas de audiencias que, impúdicamente, se relamen con un dolor mediático que pueden consumir; pero la muerte privada es otra cosa, se oculta, y se oculta más si ha habido una larga enfermedad, vaya, una terrible enfermedad o vaya usted a saber qué enfermedad o circunstancia menos poética. Lo pornográfico se consume, lo trascendente se oculta.

01 abril 2014

El diablo a todas horas, The devil all the time, Donald Ray Pollock


Hace muchos años descubrí que la violencia movía el mundo. Esta afirmación así, en bruto, no deja de ser una arriesgada apuesta por la provocación; pero si analizamos lo que quiero decir, vemos que, en efecto, la violencia, de un modo u otro, gobierna nuestras acciones: contestamos mal o ignoramos o intentamos llegar a algún sitio al que solo puede llegar uno. La violencia es un espacio común en el hombre, tan común que la hemos interiorizado sin remedio, pero con multitud de complejos. Este libro no habla solo de la violencia como abstracción.

01 enero 2013

Escupiré sobre vuestra tumba, Boris Vian




Boris Vian
es uno de los autores más interesantes del siglo XX. Polifacético, fue músico de jazz, novelista, poeta, filósofo. Su vida es desmedida, igual que su literatura, y aunque no me suele interesar la vida de los autores, reconozco que existen ciertos aspectos de lo que me pudiera imaginar que fue la vida de nuestro autor. 
En su tiempo, cuando fue publicada, llegó a ser el Best Seller de moda en 1947, fue sacada a las librerías con un seudónimo de un autor de nombre negro: Vernon Sullivan cuya finalidad es denunciar el racismo y las condiciones de esclavitud de los negros en Estados Unidos.