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06 junio 2016

La invención de Morel, Adolfo Bioy Casares


Siempre, como os he comentado, me ha costado Bioy C
asares, me ha costado porque había algo en él inquietante, extraño, ciertos matices literarios que lo alejaban de Borges, pero lo acercaban a otra manera de entender la literatura. Ese miedo se ha manifestado en cierta lejanía respecto al autor, hecho que me ha permitido leerlo sin apasionamientos, como si me encontrara con un extraño que me cuenta una historia por fin, después de haberla estado esperando años. Ese es el escritor para mí, un completo extraño presentado por multitud de lectores que me han hablado de sus libros, por artículos, por literaturas queme han permitido acercarme a él.

12 enero 2016

Diario de la guerra del cerdo, Adolfo Bioy Casares


Es cierto que en ocasiones nos encontramos con alguien y nos comenta que tal autor es fantástico, que es parte de su canon, que su descubrimiento fue algo importante en su vida. Otro tiempo nos encontramos con otra persona que se manifiesta en los mismos términos, que loa y admira a tal autor y es entonces cuando nos peguntamos por las razones por las que nosotros nunca hemos leído nada de tal autor. Parece inverosímil, parece una postura de autismo concienciada y es así como el lector casual de historias saca su artillería para afearte tu mal gusto, tu falta de sensibilidad artística y de decoro, ¿cómo puedes haber leído a fulano y nunca a tal? En el fondo me imagino que es cierto, que tienen razón, que su intelectualismo mal entendido esconde una voluntad didáctica por llevarnos al gozo literario o estético; pero esto pasa con cualquier parcela de la vida: nos solemos creer que nuestro canon, nuestro microuniverso es el único y configura la universalidad absoluta. ¿Existen obras básicas, universalmente aceptables para todo ser humano sobre la tierra? Lo dudo, lo dudo mucho.