Ya hace un tiempo que os había prometido que leería esta tercera entrega de la trilogía de Martín ojo de plata, compuesta por la novela que da nombre a la trilogía, Venganza en Sevilla y esta última de la que vamos a hablar ahora.
La lectura es un placer indescriptible. Escribir un sufrimiento asumible
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11 agosto 2013
La conjura de cortés, Matilde Asensi
31 diciembre 2012
Venganza en Sevilla, Matilde Asensi
Heme aquí, después de haber leído la segunda parte de la trilogía de Martín Ojo de Plata, Venganza en Sevilla, de Matilde Asensi, discurriendo sobre el concepto de canon, sobre los libros que todos deberíamos leer, sobre lo prescindible, sobre lo necesario. con esto no digo que el libro sea prescindible, sí para mí, pero hay un lector para el que no lo es, hay un lector que ansía leerlo, que disfrutará a lo largo de sus páginas, para el que el concepto de venganza tendrá un significado, y la acción trepidante deba sobreponerse a la trama o a la escritura bien trabada.
12 noviembre 2012
Las aventuras del Capitán se han convertido en una parte integrante de una legión de lectores que no solo disfrutan de la capacidad de descripción de aventuras, información más o menos histórica, o recreación de un lenguaje arcaizante, sino que entienden que posee una parte literaria que se mejora con los años. Me remito a lo dicho en mi anterior comentario de las aventuras del Capitán Alatriste: es una novela donde el virtuosismo técnico, la información, el dominio del oficio se hacen patentes. En ese sentido no tengo absolutamente nada más que añadir.
27 mayo 2012
Corsarios de Levante, Arturo Pérez Reverte
La verdad que seguí las aventuras del Capitán Alatriste desde sus comienzos. Desde un primer momento vi en la serie la lectura ideal para los adolescentes que no quieren leer el Lazarillo, ni encuentran gusto en los sonetos de Quevedo, o no soportan el lenguaje visual del buen teatro de Lope o Calderón. Vi, como digo, un intento muy inteligente por parte del autor, de rememorar ese lenguaje arcaizante, barroco, en lo temporal, de imitar siguiendo uno de los principios nucleadores de la literatura española, no castellana, ¡voto a Dios! Esa imitatio de estilo, el hibridismo genérico, es decir la introducción de poemas, fragmentos de obras de teatro, referencias metaliterarias a los autores mencionados que se convierten en personajes reales, por lo tanto ficcionales, joder con las paradojas!, y el españolismo, el tema de España, que no nos abandona en ningún momento desde el Cid, como quijotes que somos, intentando encontrar algo de sentido a una nación que son varias y que se conocen, desde siempre también, como las españas.
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