Como he comentado en alguna ocasión, la literatura siempre nos reserva sorpresas, de algún modo: la narración, la trama, la disposición de los personajes, la propia escritura. Es posible que no haya ningún libro del que no podamos extraer algo, y eso es hermoso. Nosotros como lectores tenemos derechos, derecho a dejar un libro, a acabarlo, a disfrutarlo, a saltarnos páginas, a crear un final diferente, a imaginar y recrear espacios divergentes a los del escritor, por eso el libro, la novela, puede ser interpretada desde diferentes ópticas. Siempre he dudado de la posibilidad del análisis objetivo más allá de lo meramente lingüístico (tiene tantos verbos en presente, tantos adverbios, tantas oraciones coordinadas, tantos conectores, etc, inutilidades para el lector y fuente infinita de sabiduría para el académico), por esa razón también dudo de los análisis que se centran, exclusivamente, en si el autor es un antropólogo, o médico, o abogado, es posible que ese hecho casual ayude a la configuración de parte de su universo, pero ¿de todo? No lo creo, con total sinceridad, acaso ¿crees que todos los escritores son lingüistas o filósofos o profesionales de las humanidades? o, más fácil aún, ¿especialistas en el análisis sicológico o histórico de una situación dada?, pues no, siento decepcionaros, no. Incluso muchos escritores no son grandes lectores, más bien han leído lo justo para ir por casa.
La lectura es un placer indescriptible. Escribir un sufrimiento asumible
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25 agosto 2013
La piel fría, Albert Sánchez Piñol
Como he comentado en alguna ocasión, la literatura siempre nos reserva sorpresas, de algún modo: la narración, la trama, la disposición de los personajes, la propia escritura. Es posible que no haya ningún libro del que no podamos extraer algo, y eso es hermoso. Nosotros como lectores tenemos derechos, derecho a dejar un libro, a acabarlo, a disfrutarlo, a saltarnos páginas, a crear un final diferente, a imaginar y recrear espacios divergentes a los del escritor, por eso el libro, la novela, puede ser interpretada desde diferentes ópticas. Siempre he dudado de la posibilidad del análisis objetivo más allá de lo meramente lingüístico (tiene tantos verbos en presente, tantos adverbios, tantas oraciones coordinadas, tantos conectores, etc, inutilidades para el lector y fuente infinita de sabiduría para el académico), por esa razón también dudo de los análisis que se centran, exclusivamente, en si el autor es un antropólogo, o médico, o abogado, es posible que ese hecho casual ayude a la configuración de parte de su universo, pero ¿de todo? No lo creo, con total sinceridad, acaso ¿crees que todos los escritores son lingüistas o filósofos o profesionales de las humanidades? o, más fácil aún, ¿especialistas en el análisis sicológico o histórico de una situación dada?, pues no, siento decepcionaros, no. Incluso muchos escritores no son grandes lectores, más bien han leído lo justo para ir por casa.
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