En ocasiones, el día es lluvioso, querríamos estar en la cama y no levantarnos, al menos yo. Hay gente que gusta de la lluvia, del ambiente mojado con su olor mohoso a tierra. Lo entiendo. No me deprime, pero me he enterado de que soy metereosensible, que la tristeza de los días grises, afecta mi estado general: migraña, ansiedad y cansancio. Nada nuevo, estamos hechos de la materia que configura el universo y eso no puede ser baladí. Otros gustan, como he dicho, de sentirse húmedos, de notar sobre la piel el agua que sí que huele a universo, a vida. A mí me gusta la sensación de tierra mojada, no nos equivoquemos, pero eso no impide que deseara estar leyendo un best seller en la cama, solo, ausente del mundo, de la gente, del ruido que me agobia. Un buen libro, dicen, no. No quiero un buen libro, prefiero una trama, juegos florales y malabarismos sin más pretensión que entretener.
