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14 enero 2025

Querido capullo, Cher connard, Virgine Despentes

 


Dentro de la modernidad asfixiante, de la estupidez imparable y de la idiotez absoluta, hay un término que me encanta: la cancelación. Este concepto es un fenómeno social contemporáneo que se refiere a la retirada de apoyo a individuos, empresas o instituciones debido a comportamientos o declaraciones considerados inaceptables o controvertidos. Se conoce como “cultura de la cancelación”, que se ha popularizado principalmente a través de las redes sociales. Se caracteriza por la exposición y condena pública, basadas en la denuncia y el rechazo de las acciones o palabras de alguien; en la afectación, el impacto en la reputación, y en el uso de las redes sociales, lo que conlleva una difusión rápida que amplifica su alcance y efecto. La cancelación puede ser vista como una forma de justicia social, pero también es un linchamiento mediático que limita la libertad de expresión. Parece que no es posible separar al autor de su obra, al artista, de la persona que ejerce de tal.

05 septiembre 2024

Fóllame, Baise-moi, Virgnie Despentes

 


Hay una literatura feminista que rompe con los parámetros de lo que ha sido la literatura femenina y alcanza límites que solo se permitían los hombres. Así, el lenguaje, el sexo o las relaciones se transforman para dar paso a las fantasías, miedos y esperanzas. No es una literatura esperable, sino revolucionaria en el sentido de que no tiene reparo en utilizar el realismo sucio o hacer de la visibilizacion y sororidad los núcleos de la misma. La cultura hace difícil su gestión como lectores, las costumbres que hemos adquirido nos hacen tolerable a Bukowski, pero no a esta Despentes, de ahí la hipocresía, de ahí los sistemas educativos canalizadores del pensamiento, la programación. En absoluto digo que no estemos ante un panorama educativo mejor, para nada, la prevalencia de lo woke es peligrosa porque victimiza, oculta y alcanza el objetivo contrario a sus deseos, pero ese es otro tema, lo que me interesa es ver cómo se rompen los esquemas de lo políticamente correcto y se lleva al lector al límite de su tolerancia intelectual. Fijémonos en este extremo, nuestros límites son sociales, es difícil escapar a esto, por eso debemos educarnos para entender y procesar otras literaturas, porque esta, la literatura, nos puede abrir horizontes que no esperábamos. Otra cosa es que sea buena o mala literatura.

27 noviembre 2020

Vernon subutex 3, Virgine Despentes

 

Leo el blog de Cornelivs reflexionando sobre la amistad, recuerdo a Cicerón y rememoro el pensamiento fascinante del jurista, como que el parentesco lo impone la sangre, pero el amigo nos lo impone la naturaleza de nuestro corazón, primera clave, primera emoción, esa predisposición del ánimo que nos hace quererlo. El amigo verdadero está más preocupado por la salud, bienestar y buen nombre de su amigo que por el suyo propio. Por ejemplo se pregunta: ¿Qué cosa más dulce que tener con quien te atrevas a hablar de todo igualmente que contigo? ¿Cómo disfrutarías tanto en las prosperidades si no tuvieras quien de ellas se alegrase igual que tú mismo? También comunicando las adversidades al amigo se hacen estas más llevaderas, porque la amistad concluye donde termina el interés, porque el primer precepto del amigo es pedir al amigo solo lo honesto y hacer por él solo lo honesto. Y creo imprescindible recordarme estas cosas, decirme que el corazón siempre debe estar abierto a recibirlo, ponerlas ante mí para no olvidar el tremendo privilegio de quien cuenta con uno, de quien sabe que alguien se alegra por él, por su felicidad, por que sea él mismo en todas las dimensiones que le acompañan. Que difícil, que falto de yoismo, que alejado de la posmodernidad blandita y triste, del pensamiento etéreo y líquido, de las aguas cristalinas de las imposturas de las redes; importa tanto tenerlo que perderlo duele como una muerte sin cadáver.

02 enero 2019

Vernon subutex 2, Virginie Despentes


Llega el fin de año, o el nuevo, no importa, y parece necesario hacer balance de lo que hemos hecho, de si la vida ha ofrecido las recompensas esperadas. Es un ejercicio absurdo, obviamente, porque la vida no se mide en los años que van y vienen, para nada, se mide en los hechos, en lo que hacemos, en el presente, en la posibilidad de seguir creciendo y respirando, en sentirse uno mismo independientemente de los tiempos que han ido pasando. Pero se impone el balance, es una enfermedad humana, una necesidad incontrolable que afecta, claro está, al ego (Los egos funcionan como las pollas: no hay conciencia que pueda evitar que se empalmen) que nos domina en esta dimensión alocada de lo inmediato, es como ser capaces de parar y darnos cuenta de que hay cosas que han sido o que han acontecido, esclavos, vaya, de la vorágine enfermiza de los tiempos.

19 junio 2018

Vernon Subutex I, Virgine Despentes


Qué difícil es sentarse a escribir a final de curso académico, difícil, difícil, pero no he podido resistirme a volver a este espacio que me llena, que hace que la frustración sea más llevadera y la memoria más sistemática. Cuando lees tanto, ahora algo menos, siempre estás con el miedo de no volver a encontrar libros que te estimulen, que te hagan feliz de esa manera tan peculiar en que lo hace la literatura, es como si sufrieras el temido síndrome del impostor o del tonto del haba que piensa y teme cosas ficcionales. Pero siempre tenemos espacios nuevos para ilusionarnos, para hacernos creer que existen lugares inexplorados maravillosos que están ahí afuera, al alcance de nuestro ojos y elaborables con nuestra imaginación.