miércoles, 20 de octubre de 2021

Chicas felizmente casadas,Girls in Their Married Bliss, Edna O'Brian

 

Cierto sentido del pudor no me permite escribir cuando estoy en estado de ausencia, cuando el decaimiento me lleva a retrotraerme del mundo, aunque siga llevando una vida normalizada: trabajo, risas, trabajo, carretera, lecturas, películas, no sé, navego en mi universo, en los entresijos de los recuerdos y de las ausencias que no consigo recordar, en los vacíos que ya no se van a llenar, en una búsqueda de la esencia del ser que parece no va a llegar antes de partir. Es, la búsqueda, un camino abstruso, lleno de trampas del ego, soluciones sencillas a densidades insondables del alma, pero uno debe seguir siendo, hablando o interactuando en los otros, es un destino fatal de la existencia. La búsqueda es el único objetivo de una vida que merezca la pena.

Os traigo el último libro de la trilogía de Edna O’Brien, Chicas felizmente casadas, un libro que se adentra en ese viaje y que finaliza el recorrido por la vida de Baba y Kate. La ironía, el humor en su expresión más inteligente, dotan a la novela de una fuerza magnífica y hacen que el lector disfrute enormemente con su inteligencia y oficio. Las primeras dos novelas me gustaron, tenéis las referencias en este blog, pero esta, la tercera, me ha parecido la más brillante, la más inteligente porque trata temas complejos con un gran sentido del humor. El adulterio que es consecuencia de la necesidad de expresión y de felicidad de Baba, pero que no deja de ser una ilusión con consecuencias transcendentes; en Kate es, directamente, una ilusión que destapa la verdadera naturaleza de Eugene, el marido, en toda su estupidez. La maternidad y la paternidad más como una institución social que como una necesidad del amor, me parece inteligente. Las relaciones de amistad entre las dos amigas, las envidias y fidelidades. El uso de la primera persona con Baba y de la tercera con Kate, dotan al relato de una flexibilidad y viveza que lo hacen muy atractivo.

Como he dicho es un libro inteligente. No hay mejor manera de empezar un libro que como lo hace: resumiendo a la perfección los anhelos adolescentes sintetizados en la materialización de la ilusión del matrimonio y la realidad anodina de la vida.

 

Hace poco nos lamentábamos Kate Brady y yo, mientras tomábamos unos tristes gin fizz en un bar del centro de Londres, de que nada nunca iría mejor en nuestras vidas, de que moriríamos en el mismo estado en que nos encontrábamos: bien alimentadas, casadas, insatisfechas.

 

Me gusta mucho, como os he dicho, la retranca de Baba, su sentido del humor, su cinismo vital y cómo construye el amor a modo de ficción de la literatura ante el pragmatismo de su necesidad regido por los objetivos que se ha prefijado en la vida.

 

Sólo entonces me parecía mínimamente satisfactorio el matrimonio: cuando me gastaba el dinero de mi marido. Entonces, para animarla, le dije que si estaba pensando en quitarse de en medio se acordase de legarme sus diarios.

 

Como os he dicho tiene momentos hilarantes, como este con la criada lleno de ese humor cínico que te obliga a sonreír imaginando una situación imposible.

 

Cooney había desconectado. El aparatejo. Porque usa un audífono. Tienen un oído envidiable, pero lo había conseguido por un puñado de higos a través del servicio de salud. Es de esas personas capaces de sacarse una muela con tal de aprovecharse de las que ponen gratis. Le di un codazo en las costillas.

 

Baba no deja de ser, pues, un alma libre, mucho menos pusilánime que Kate, por eso la veo más libre porque tiene la determinación inequívoca de disfrutar la vida sin límites a pesar de que las circunstancias no dejan de ser un peso que subyuga, en realidad, sus vidas.

 

Había un puñado de sementales vendiendo camisetas y collares y postales, siempre con el “disfrute” en la boca. Me sentaba en la playa a cavilar. No hay nada como cavilar sobre un polvo inocente. Ramas enormes que se mecían, el mar repleto de destellos, nadie que me incordiase o me calentase la cabeza. Me olvidé de Durack, me olvidé de los pescaderos, me olvidé de nuestra cocina de pino y de si había que volver a tapizar el puto sofá. Hasta se me olvidó mi número de teléfono. Olvidé las cenas que dábamos dos veces por semana con invitados que beben demasiado y de repente se ofenden, y se atacan vigorosamente echando espumarajos por la boca, y toda esa hostilidad de mierda que estalla con algún hecho irrelevante, como por quién van a votar o quién debería ser primer ministro.


Erratanaturae, aquí la tenemos.


Autor/a: Edna O’Brien

Traducción: Regina López Muñoz

Colección: El Pasaje de los Panoramas

Fecha de publicación: 16/02/2015

Formato: 14 × 21,5

Número de páginas: 272

ISBN: 978-84-15217-85-5

A mitad de los años cincuenta del siglo pasado, Kate y Baba, dos amigas tan distintas como complementarias, vivieron su infancia en los bellos paisajes rurales de la Irlanda profunda, rodeadas de un sinfín de personajes, algunos entrañables y otros maravillosamente detestables. Tras pasar por un internado y dejar atrás a sus singulares familias, se instalaron en Dublín y se abalanzaron sobre el amor en todas sus formas conocidas, no todas «convenientes», desde luego, y no siempre con fortuna… Pero han pasado los años, e Irlanda y los años de juventud quedan lejos. Ambas, casadas finalmente, viven en Londres: Kate, ya madre, con su gran amor de Dublín; Baba, con un ostentoso constructor (sí, un nuevo rico) que le ofrece la vida de comodidades y lujos a la que siempre aspiró. Dos mujeres aún jóvenes e impetuosas, dos hombres definitivamente maduros. Una nueva ciudad y unas vidas nuevas. La maternidad y la madurez al fin… Y, sin embargo, tantas inseguridades todavía. Kate y Baba parecen hablarnos desde nuestro propio presente: cómo viven, cómo aman, cómo temen. La vida se repite, y no acalla sus preguntas, esas que regresan una y otra vez, esas que no encuentran casi nunca respuesta. Nos salva, en ocasiones, la mano amiga, la persona que mejor nos conoce, la que puede hablarnos con toda sinceridad. Esta novela corrosiva y llena de vida no sólo trata sobre matrimonios felices (más bien lo contrario), sino también sobre el poder de la amistad a través del tiempo y de las miserias, de todo tipo, que muchas mujeres han tenido que soportar durante siglos… Así, la voz de Cate, que nos habla siempre desde un tono grave y por ello al tiempo algo ingenuo, se alterna con la de Baba, que con su desenvoltura y sarcasmo nos hace reír… y también pensar. Ambas nos guían a través de los pequeños y grandes momentos de la existencia hasta un maravilloso epílogo, tan real, según los tópicos, como la vida misma.

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